viernes, 21 de diciembre de 2012

El Cambio


Hay dos o tres cosas que me gustaría cambiar. Al pensarlo tal vez sean muchas por lo que he decidido dejar de pensarlas y abandonarme al destino de mis actos; actos impulsados por este sentimiento nuevo aunque antiguo, reconocible en nuestra niñez, soslayado en la adolescencia y profundamente amarrado en mi ser adulto. La naturaleza original.

Por ello y por mucho más, que al final del día es muy poco y en el sueño es apenas una estela a merced del espacio, no cambiaré nada, porque todo es perfecto, porque tengo la vida y la posibilidad de volver a equivocarme.

Todo es perfecto, incluso mis errores, mis recuerdos coloreados con el arco iris de la bondad, mis abandonos sin despedidas, mis encuentros sin línea de tiempo, mis amores no correspondidos, mis justificaciones, mis anhelos, mis decepciones...

Porque todo ello me trajo hasta aquí, hasta este momento de reflexión, hasta este momento de reconocimiento de que no somos más que uno, que estamos unidos por un espíritu común en esta bella tierra de aprendizajes, y mas allá de las creencias humanas solo depende de nosotros que el poder omnímodo que alcancemos a través de este paso dimensional nos transforme y despierte a la realidad de lo inconmensurable, cesando todas las guerras, aplacando todas las ambiciones de dominio, desnudando las verdades de lo que no volveremos a repetir y vistiendo los hábitos de una nueva etapa de la humanidad; caminemos juntos para construir el mundo desde una perspectiva nunca antes experimentada.

Gracias, gracias, gracias

Amén Amin آمين אָמֶן  Namaste

Feliz Navidad

LPL'2012

sábado, 15 de diciembre de 2012

La naturaleza original del ser





La clave para liberarnos de todo el pesar y desarmonía en el interior es reconocer la diferencia entre la naturaleza original del ser y la naturaleza falsa adquirida. 

Cuando reconocemos esta diferencia, podemos empezar nuestro proceso de transformación con un doble foco: por un lado dejar de alimentar nuestra naturaleza falsa, desactivando los hábitos negativos que la constituyen y por otro, nutrir con la atención y la meditación nuestra verdadera naturaleza original.

La naturaleza original es la del ser espiritual, el ser de luz que anima el cuerpo físico y se expresa a través del mismo. Sus atributos fundamentales son la paz, la pureza, el amor, la felicidad, la sabiduría y el poder espiritual.

La naturaleza falsa surge de la identificación con la forma física y la personalidad limitada o ego. Sus patrones fundamentales son la arrogancia, la avaricia, los deseos, los apegos, el miedo, la pereza y la ira.

A pesar de que, sobre el papel, sería fácil rechazar tales patrones negativos, la realidad es que no siempre son tan obvios y se han enraizado tan profundamente en nuestro subconsciente que nos gobiernan sin que ni siquiera los reconozcamos. El ego o apego a una falsa identidad es la semilla de la que surge el árbol de todas esas debilidades.

Una forma de despertar conciencia y discernir de dónde provienen nuestros pensamientos, que son la semilla de las palabras y acciones, es observar si estos nos alejan de nuestro centro, o bien nos ayudan a mantenernos centrados. Nuestro centro es el estado de conciencia en el que nuestras facultades internas, la mente, el poder de discernir y nuestros hábitos y memorias, están en equilibrio y armonía. Hay serenidad y claridad.

Si los pensamientos nos llevan a espacios emocionales de agitación y desequilibrio, podemos detectar de forma inmediata que la semilla de los mismos es la naturaleza falsa e ilusoria.

Por otro lado, las tendencias adquiridas basadas en nuestra naturaleza falsa, se han hecho tan fuertes que sobrepasan con frecuencia nuestro poder de voluntad. Por eso necesitamos meditar, para reconectar con nuestra esencia y con la fuente de poder espiritual y así restablecer el equilibrio y centramiento natural del ser.

Para progresar de forma efectiva en nuestra transformación interior, la guardia de la atención constante es esencial. El fruto de vivir una vida desde nuestro centro y nuestra paz y equilibrio naturales es una vida de bienestar y satisfacción.


Fuente: Asociación Espiritual Mundial Brahma Kumaris



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