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jueves, 30 de septiembre de 2021

El Viaje

Laniakea


E
l viaje había resultado agradable, hasta placentero. Una rutina cumplida entre tanto espacio y tanta vida.

El acercamiento se hizo casi imperceptible, seguramente el detector abstracto ha captado desequilibrio emocional en alguno de los sistemas circundantes. Mientras mi mente se recreaba en dificultades humanas insuperables del pasado, de ese pasado tan remoto pero aleccionador hasta la infinidad de los días.

Mi transporte vital iba reuniendo información sobre el asunto que activaba su función sanadora, atrayéndolo inexorablemente hasta su contacto. Habíamos conseguido hacer extensiones mentales de nuestro antiguo y limitado cuerpo, dándole nuestra fuerza activa e impronta, haciendo de nuestro espíritu un vasto poder sin límites en cada uno de nosotros, convirtiéndonos en esa especie perfecta que la humanidad había soñado, tan en comunión con el Universo que llegamos a ser el Universo mismo, sin conquistas ni guerras, porque la conquista ahora se ha transformado en el alcance infinito de un elevado destino espiritual, y la guerra, en un inmenso poder para enfrentar las falsas acepciones de los sistemas y poder amar de forma incondicional, usando nuestro poder para ayudar a otros.

Que lejos, si miro aquel sector oscuro de la galaxia, sin vida; que lejos en el tiempo de esa unidad, pienso, mientras se produce el contacto. El planeta tiene un aspecto afable con su rojo intenso de gases en la atmosfera matinal de dos soles, uno de ellos ya ilumina la faz del contacto y no me pregunto cuánto durará; el tiempo., esa medida tan antigua había estado invadiendo uno de mis proyectos mentales. Tal vez lo tome a análisis cuántico esta valoración mecánica de lo que transcurre y porque lo valoraban tanto aquellos humanos.

De pronto ya siento el contacto de alguien que tienen su ser estremecido por una remota debilidad, desequilibrando su existencia. Con la ayuda de una de mis extensiones comprendimos su origen y la asimilamos; el equilibrio se restauró poco a poco.

Agradecí, concentré mi fuerza activa y abandoné el planeta.

LPL 1988




miércoles, 1 de agosto de 2018

Cruzar el río, una antigua historia zen

Lámina representando una historia zen 
Cuenta una antigua historia zen que un maestro tenía a su cargo la formación de dos jóvenes discípulos. Ambos eran muy buenos aprendices, abnegados y disciplinados. Los dos anhelaban evolucionar y convertirse también en maestros. Cada día hacían lo posible por lograrlo.
El maestro buscaba inculcarles, sobre todo, el desapego. Para la filosofía zen, los apegos son la principal fuente de sufrimiento. Desprenderse, dejar ser y dejar pasar son objetivos muy importantes en esa filosofía. El camino del desapego es el camino hacia la paz y esta es el componente esencial de la felicidad.


La ley del talento, como la de la dicha verdadera, es el desinterés”.
-José Martí-
La historia zen nos dice que los dos jóvenes procuraban, por todos los medios, depender cada vez menos de las cosas y de las personas. Comían apenas lo necesario, e incluso hacían ayunos de varios días, con gran felicidad. Sus ropas eran humildes. Sus habitaciones y camas muy modestas. Nada de ello les parecía un sacrificio, pues su objetivo era evolucionar.

Un paseo al río que lo cambia todo

Un día el maestro les pidió a sus dos discípulos que lo acompañaran a llevar alimento a una aldea cercana, que era muy pobre. Cuenta la historia zen que ambos aceptaron con gran entusiasmo. De hecho se ofrecieron a cargar pesados canastos. Cuando llegaron al lugar, repartieron el alimento con humildad y actitud de servicio. Los alegraba poder ayudar a otros.
Cuando llegaba el momento del regreso, el maestro zen les pidió que dieran un paseo por un bosque cercano al monasterio. Era temprano y todos podrían contemplar la belleza de las flores, del cielo y de los animales. Además, muy cerca estaba el río. ¿Qué mayor dicha que beber de sus cristalinas aguas?

Casas al lado del río 
Los tres caminaron por un largo rato en completo silencio. Todos disfrutaban de las caricias del sol y del viento. También aspiraban el olor a hierba y escuchaban el canto de los pájaros. Después de un rato llegaron al río. Jamás imaginaron ver lo que allí había: una hermosísima mujer que les sonreía.

Un giro desconcertante en la historia zen

Los dos jóvenes monjes quedaron sorprendidos por la belleza de esa extraña mujer. Era la más bella que ambos habían visto. Los dos se pusieron muy nerviosos y comenzaron a caminar tímidamente primero y aparatosamente después. Ambos trastabillaban. Se olvidaron por completo de lo que estaban haciendo y solo tenían ojos para ella.
La mujer les sonrió coquetamente al ver su turbación. Luego, con una voz seductora, les pidió el favor de que la ayudaran a cruzar el río. Uno de los jóvenes se apresuró a ayudarla. La tomó entre sus brazos, mientras ella lo miraba de manera insinuante. Él joven monje sonreía. Luego la dejó en la otra orilla y volvió para reunirse con el maestro y su compañero, a quienes había dejado atrás.
El maestro miró profundamente a este joven y luego todos prosiguieron el camino. El otro monje permanecía a la expectativa. Miraba al maestro y miraba a su compañero. Luego apretaba los labios, pero no decía nada. Así llegaron al monasterio.

Una enseñanza: ir de la teoría a la práctica

Pasaron los días y el monje seguía a la expectativa. No se explicaba por qué el maestro guardaba silencio ante lo que él había visto como una afrenta. ¿Cómo era posible que el otro monje hubiera cedido a los encantos de la chica y hubiera preferido ayudarla a ella primero, antes que al maestro? Solo pensar en ello lo llenaba de ira.
El otro monje estaba muy tranquilo. Seguía con su rutina de siempre y ni siquiera notó el enojo de su compañero. Su relación con el maestro seguía siendo normal y tampoco se refirió nunca más al episodio con la bella mujer. Su compañero comenzó a incubar un rencor sordo que no lo dejaba en paz. Un día cualquiera ya no aguantó más y decidió reclamarle al maestro.


Anciano en japón

¿Cómo es posible que no le hayas dicho nada a él, que nos dejó plantados al borde del río, mientras lo cruzaba coqueteando con esa desconocida? ¿No vas a decirle nada? ¿Por qué no reprochas su egoísmo y su desconsideración? ¿Por qué no lo recriminas por haber cedido ante el apego a la lujuria?”, le dijo.
El maestro se quedó mirándolo en silencio un largo rato. Luego dijo una frase que el monje no olvidaría jamás y que quedó grabada para siempre en esta historia zen. Le contestó así: “Tu compañero tomó a la chica, le ayudó a cruzar por el río y la dejó allí. En cambio tú no has podido desprenderte ni de él, ni de ella, ni del río”.

...

Por  Edith Sánchez* para La Mente es Maravillosa
Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

sábado, 4 de mayo de 2013

Serie 'Oldies': Suspiro (19 de diciembre de 1991)


¿Cómo puedo volar y transformarme por una dimensión que nunca alcanzo?
Tactos y temores desgrano no sin prisa cuando el tiempo me detiene, del sol que me da la luz.

Creo que deseamos dejarlo hacer con sus manos de placer y su historia de aquí nomás,  y quien es y quien sea, o qué sea, solo es un suspiro más

Un suspiro más
Un suspiro más
Un suspiro más

Levantando mi punto de visión hacia alguna parte veo lo que en todas ellas, nada me faltará

Un suspiro más
Un suspiro más
Un suspiro más

LPL’91


El despertar


Debemos saber quiénes somos, para realizar lo que es real. La transformación de la conciencia sólo es posible, cuando vamos más allá de la identificación con el ego. Debemos integrar el ego en nuestro Yo verdadero, para crear la base de cambios reales. No es suficiente de ir contra del sistema disfuncional, tenemos que ser el cambio que queremos ver en el mundo. Sólo la sabiduría y el conocimiento de uno mismo, nos proporciona la auténtica visión sabia-integral del mundo. La paz, la compasión, la comprensión, la plenitud, la libertad, debe ser nuestra realidad interior mas profundo, solo así podemos traerlo al mundo.



Para mas información sobre el trabajo de Karsten Ramser y su libro "El Camino Sabio" haz click en los siguientes enlaces:
Libro: karstenramser.net/p/media.html
Pagina Web: karstenramser.net
Contacto: karstenramser.net/p/contacto.html

viernes, 21 de diciembre de 2012

El Cambio


Hay dos o tres cosas que me gustaría cambiar. Al pensarlo tal vez sean muchas por lo que he decidido dejar de pensarlas y abandonarme al destino de mis actos; actos impulsados por este sentimiento nuevo aunque antiguo, reconocible en nuestra niñez, soslayado en la adolescencia y profundamente amarrado en mi ser adulto. La naturaleza original.

Por ello y por mucho más, que al final del día es muy poco y en el sueño es apenas una estela a merced del espacio, no cambiaré nada, porque todo es perfecto, porque tengo la vida y la posibilidad de volver a equivocarme.

Todo es perfecto, incluso mis errores, mis recuerdos coloreados con el arco iris de la bondad, mis abandonos sin despedidas, mis encuentros sin línea de tiempo, mis amores no correspondidos, mis justificaciones, mis anhelos, mis decepciones...

Porque todo ello me trajo hasta aquí, hasta este momento de reflexión, hasta este momento de reconocimiento de que no somos más que uno, que estamos unidos por un espíritu común en esta bella tierra de aprendizajes, y mas allá de las creencias humanas solo depende de nosotros que el poder omnímodo que alcancemos a través de este paso dimensional nos transforme y despierte a la realidad de lo inconmensurable, cesando todas las guerras, aplacando todas las ambiciones de dominio, desnudando las verdades de lo que no volveremos a repetir y vistiendo los hábitos de una nueva etapa de la humanidad; caminemos juntos para construir el mundo desde una perspectiva nunca antes experimentada.

Gracias, gracias, gracias

Amén Amin آمين אָמֶן  Namaste

Feliz Navidad

LPL'2012

sábado, 15 de diciembre de 2012

La naturaleza original del ser





La clave para liberarnos de todo el pesar y desarmonía en el interior es reconocer la diferencia entre la naturaleza original del ser y la naturaleza falsa adquirida. 

Cuando reconocemos esta diferencia, podemos empezar nuestro proceso de transformación con un doble foco: por un lado dejar de alimentar nuestra naturaleza falsa, desactivando los hábitos negativos que la constituyen y por otro, nutrir con la atención y la meditación nuestra verdadera naturaleza original.

La naturaleza original es la del ser espiritual, el ser de luz que anima el cuerpo físico y se expresa a través del mismo. Sus atributos fundamentales son la paz, la pureza, el amor, la felicidad, la sabiduría y el poder espiritual.

La naturaleza falsa surge de la identificación con la forma física y la personalidad limitada o ego. Sus patrones fundamentales son la arrogancia, la avaricia, los deseos, los apegos, el miedo, la pereza y la ira.

A pesar de que, sobre el papel, sería fácil rechazar tales patrones negativos, la realidad es que no siempre son tan obvios y se han enraizado tan profundamente en nuestro subconsciente que nos gobiernan sin que ni siquiera los reconozcamos. El ego o apego a una falsa identidad es la semilla de la que surge el árbol de todas esas debilidades.

Una forma de despertar conciencia y discernir de dónde provienen nuestros pensamientos, que son la semilla de las palabras y acciones, es observar si estos nos alejan de nuestro centro, o bien nos ayudan a mantenernos centrados. Nuestro centro es el estado de conciencia en el que nuestras facultades internas, la mente, el poder de discernir y nuestros hábitos y memorias, están en equilibrio y armonía. Hay serenidad y claridad.

Si los pensamientos nos llevan a espacios emocionales de agitación y desequilibrio, podemos detectar de forma inmediata que la semilla de los mismos es la naturaleza falsa e ilusoria.

Por otro lado, las tendencias adquiridas basadas en nuestra naturaleza falsa, se han hecho tan fuertes que sobrepasan con frecuencia nuestro poder de voluntad. Por eso necesitamos meditar, para reconectar con nuestra esencia y con la fuente de poder espiritual y así restablecer el equilibrio y centramiento natural del ser.

Para progresar de forma efectiva en nuestra transformación interior, la guardia de la atención constante es esencial. El fruto de vivir una vida desde nuestro centro y nuestra paz y equilibrio naturales es una vida de bienestar y satisfacción.


Fuente: Asociación Espiritual Mundial Brahma Kumaris



sábado, 27 de octubre de 2012

Actitud consciente del alma



De acuerdo a nuestro estado de conciencia, de forma automática generamos una actitud, y ésta a su vez, determina la visión que tenemos de la realidad y del mundo.

Cuando nuestra conciencia está muy atascada en el mundo material, desarrollamos una visión que se enfoca en las diferencias visibles, una visión que compara y fragmenta las cosas. Nuestra actitud interna se influye por la dualidad, hay cosas que nos agradan y nos atraen y cosas que nos desagradan o incluso rechazamos.

Verme como un alma me ayuda a desidentificarme de mi forma física y de todas las diferencias que percibo a través de una visión material del mundo. También me ayuda a ir más allá de factores externos como nacionalidad, cultura, status social, religión, etc.

El estado natural del alma es de amor espiritual. Tal clase de amor no puede existir en una conciencia basada en la dualidad. Esto significa que cuando conectamos con la conciencia del espíritu eterno, del alma inmortal y nos estabilizamos en ese estado, desarrollamos de forma natural la actitud asociada consciente del alma. Nuestra visión del mundo y de los demás cambia de forma radical.

Ver a los demás fundamentalmente como almas significa experimentar un flujo constante de amor espiritual y buenos deseos hacia todos, independientemente de su aspecto, estatus, rol, cultura, etc. De esta forma, desarrollamos la verdadera conciencia de hermandad y de pertenencia a una familia espiritual mundial, en la que todas las fronteras y límites externos se disuelven.

Así es como experimentamos el anhelado logro de la unidad en la diversidad.

Fuente: Brahama Kumaris





sábado, 20 de octubre de 2012

Entusiasmo



Cuando se presentan problemas en nuestro camino, tendemos a sentirnos pesados debido a la carga de los pensamientos negativos. La pesadez en la mente nos impide avanzar con entusiasmo y hace que sea difícil inspirar a los demás.

Siempre que me encuentre con una situación difícil, necesito hacer un esfuerzo especial para mantenerme libre y liviano. Cuanto más entusiasta sea, más progresaré. Mi actitud inspirará a los demás también.

Un método para generar entusiasmo es considerar la vida como un juego. A veces las diferentes escenas del juego son fáciles de manejar. En otras ocasiones, la vida nos presenta retos. Considerar tales escenas como retos a superar activa nuestra creatividad y recursos para superarlos y seguir jugando el maravilloso juego de la vida, a la vez que inspiramos a los demás con nuestra actitud positiva y entusiasta.

El entusiasmo nos proporciona coraje, que nos ayuda a usar nuestros talentos únicos para beneficiar a los demás. Entonces empezaremos a descubrir nuevos recursos en nuestro interior, que pueden utilizarse para el beneficio de todos.

Quien está lleno de entusiasmo inspira a los demás y les ayuda a progresar.


Fuente: Brahama Kumaris




domingo, 14 de octubre de 2012

Estar presente


Habitualmente culpamos a nuestra fortuna cuando las cosas van mal. Nos quejamos de que la vida es injusta, o nos arrepentimos de acciones del pasado que han provocado la situación actual. Sin embargo, pensar demasiado en lo que fue mal en el pasado significa que no podemos experimentar plenamente el presente.

En lugar de maldecir mis acciones del pasado, necesito sacar el máximo provecho del presente. Lo que sea que haga hoy, me beneficiará ahora, así como en el futuro. Necesito prestar atención de forma que lleve a cabo las acciones correctas y pueda crear la mejor fortuna para mí mismo.

Entender la importancia de mis acciones es crear mi propia fortuna

A la vez, cuando celebramos, solemos olvidarnos de nuestras preocupaciones durante un cierto tiempo y disfrutamos de la compañía de las personas que nos rodean. Lo que sucede es que una vez que se acaba la celebración, volvemos a nuestros pensamientos rutinarios. Considerar la celebración como algo temporal significa que con frecuencia no disfrutamos tanto de la vida como deberíamos.

La verdadera celebración significa disfrutar de la belleza y alegría de cada momento. Celebrando cada momento mantendremos el entusiasmo en la vida. Dejaremos de buscar ocasiones especiales para estar felices y en lugar de ello usaremos cada momento de la mejor manera.

Celebrar es disfrutar de cada momento



N.B.: De yapa, a continuación, un video en español 'El Cambio' The Shift, para ver relajados en casa (es de 2 horas;-), celebremos. Namaste



sábado, 29 de septiembre de 2012

Más allá de la pancarta (Koldo Aldai)

N.B.: Abriendo una nueva vía de Reflexión II: También el ahora se las trae azuzándonos para distraernos de lo esencial, sin dejar espacio, haciendo mucho ruido. De ahí que el silencio retrospectivo puede ser un factor clave para muchos de nosotros...pero no el silencio del que algunos insensibles pretenden adueñarse, esa es harina de otro costal.
LPL'2012


Zurran duro en estos momentos los policías en Madrid, pero también, en esfuerzo de compasión, podemos llegar a pensar que, abusos aparte, los agentes, la clase política no saben cómo hacerlo de otra forma. Muy probablemente los antidisturbios que ahora agitan su porra junto al Congreso, no saben mantener “el orden” de otra manera, el político adentro de la Cámara seguramente es presa del mismo y monumental despiste. Quizás los manifestantes también. Probablemente todas/as estamos cautivos/as de una desorientación que nos desborda en estos instantes.

Puesto que tocamos fondo, hagamos silencio. Puesto que la confusión se generalizó, hagamos paz en nuestros adentros. Empecemos pues a caminar sobre seguro, tras los valores eternos, tras las apuestas que no caducan. Cede el individualismo y nace la apuesta por el bien común. Cede el desarrollismo desnortado y nace la economía sostenible, amante de la naturaleza, respetuosa de los humanos. Cede la democracia vertical, supuestamente representativa y nace la democracia radial sustentada en gentes proactivas unidas por las nuevas tecnologías. Cede el acero y sus aristas y sus plásticos que lo inundan todo y renace la madera y los cestos de mimbre y el fuego en el hogar y el cuento y los cantos olvidados… Cede el auto arrasador y renace la bicicleta y el saludo cordial a la puerta de casa. Cede el tener y brota el ser, cede el materialismo y se abre ventana a un horizonte eterno…

jueves, 27 de septiembre de 2012

COMPROMISO EVOLUTIVO



N.B.: Abriendo una nueva vía de Reflexión I: Más allá de las creencias que cada uno de nosotros pueda tener, vivimos tiempos en los cuales cualquier iniciativa que arroje luz sobre el actual estado de cosas y ayude a tener otros enfoques que nos saque del materialismo a ultranza que ha caracterizado el paradigma de las últimas décadas, debe ser sometida a nuestra reflexión para que entre todos podamos interpretarlas y hacer algo distinto, algo que nos haga crear desde la estulta nada, la ilusión por lo trascendental de la vida en este planeta sin tener que destruirlo para conseguirlo. 

LPL’2012

Por BRAD HUNTER

Una vez el genial Albert Einstein definió la crisis como la mejor bendición que puede pasarle tanto a un país como a una persona, ya que es sinónimo de cambio y progreso. Quien atribuye a la situación actual sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más los problemas que las soluciones.

LAS CLAVES PARA VIVIR EN TIEMPOS DE CONFLICTOS

Crisis significa una mutación importante en el desarrollo de algún proceso, ya sea de orden físico, histórico o espiritual. Los chinos antiguos pensaban que la crisis es la voz de la naturaleza advirtiendo a gritos que debemos cambiar. La palabra crisis, en chino, se compone de dos símbolos, de los cuales el primero significa peligro y el segundo oportunidad. El actual panorama mundial nos está reflejando la mayor crisis de conciencia que haya afrontado jamás la Humanidad. Es por eso que no debemos evaluar lo que sucede en la economía, en la política, en lo social, etc., como hechos aislados y producto de vaivenes de los sistemas, ya que los mismos sistemas son creación del hombre y son mantenidos por el mismo. La creación dispone de ciclos cósmi­cos evolutivos que se distinguen por incrementos de frecuencias que alteran a los diver­sos estados de existencia que son, en sí mismos, energía. En este sentido es evidente que nos enfrentamos con un problema de adaptación y cambio de la Humanidad a este nuevo estado evolutivo del planeta. No solo el hombre se ve enfrentado a esta situación, también todos los demás seres vivos están experimentando un cambio en los procesos vitales o en la vida en sí misma. Cada representante de especies viviente en la Tierra dará un completo examen de exigencia o de adaptabilidad para determinar su habilidad para cumplir con las exigencias que le imponen las nuevas condiciones. Evaluar individualmente la crisis a niveles económicos, políticos, sociales, etc. es no comprender el curso evolutivo al que se enfrenta todo el planeta. Igual que un orden jerárquico, si la Tierra se altera, se alterará el ser humano; lo que traerá como consecuencia la alteración de todos los sistemas que el mismo ser humano mantiene funcionando.

EL CAMBIO ES POR ENERGIA 

Los nuevos patrones frecuenciales de energía que emanan del Centro de la Galaxia alteran los ciclos de emisión energética que el Sol irradia a los planetas del sistema estelar. Estas energías, al llegar al planeta, impactan en el campo magnético de la Tierra, el cual actúa como un escudo protector de radiaciones nocivas para la vida. Al incre­mentar los niveles que recibe terminan afectándolo los patrones climáticos causando el tan conocido “calentamiento global"; y esa misma energía produce también el magnetismo humano, ciertas alteraciones que afectan los aspectos psicofísicos de cada uno de nosotros. A pesar de no poder verlos o percibirlos naturalmente poseemos cuerpos sutiles, los cuales son los primeros en recibir los cambios y las alteraciones producto de la energía entrante. Al impactar las nuevas frecuencias en dichos campos, en especial los conformados por los llamados Cuerpo Emocional y Cuerpo Mental, se estará experimentando una “limpieza” y un “recalibrado” de las frecuencias personales a fin de permitir su alineamiento con la esencia más profunda del alma de cada persona. A mayor desajuste que la energía provoque mayor será la crisis personal que deba transitar cada uno de nosotros, generando comportamientos y reacciones (mentales y emocionales), de alteración y alta polarización. La manera en que intercambiamos energía y la manera en que creamos y con­ducimos nuestra cultura global es lo que genera la crisis como parte de la transformación. Como hemos sido inducidos a creer que el dinero lo controla todo, se nos anima a que consideremos esta crisis como algo exclusivamente financiero y económico. No existen soluciones mágicas, ni místicas, sino el trabajo personal basado en el conocimiento del proceso en marcha. El trabajo personal debe estar basado en la búsqueda del equilibrio y de la recalibración; y para ello se requieren cambios en la forma en que vivimos en “términos energéticos”. Una crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización caracterizado principalmente por la incapacidad del individuo para abordar situaciones particulares utilizando los métodos habituales para la solución de problemas. Por lo que cono­ciendo la causa que genera la crisis podremos atacar las consecuencias y con ello aprovechar el potencial que nos ofrece la crisis para obtener resultados de superación personal y evolutiva. En estos momen­tos estamos bajo un proceso que nos obli­ga a buscar la expansión de la conciencia y la necesidad evolutiva nos lleva a liberar viejos patrones de vida que van quedando obsoletos a medida que evolucionamos.

COMPRENDIENDO LA CAUSA

Estamos transitando un período en el cual las estructuras de creencias que conforman el sustento del sistema humano actual sucumben como resultado de los cambios energético-conscientes que son producto del fin de un ciclo planetario y cósmico y del inicio de otro. Se manifiestan como conflictos en y desde las estructuras sociales hasta las familiares y personales. El ser humano se enfrenta a planteos existen­ciales que son motivados por un cambio de conciencia que se presenta como parte de las alteraciones que se suceden en todos los frentes del medio en el que se desarrolla (medioambiente, orden social, trabajo, economía, seguridad, etc.). Momentos críticos requieren decisiones críticas.

EN CRISIS ES MEJOR PENSAR QUE LAMENTARSE

En crisis hay que dejar los problemas de lado y focalizarse en las soluciones, no estancarse en los problemas, sino movili­zarse en crear soluciones. Debemos identi­ficarlo que nos alimenta la esperanza y saber siempre buscar en ese recurso la fuerza y el poder de reacción. En crisis hay que apelar a lo racional por sobre lo emocional. No situarse jamás en el lado oscuro de la crisis. En una crisis de evolución jamás debemos focalizarnos en lo involutivo, siempre situarnos sobre los atributos que nos ayudan a la auto superación, el valor, la ética, la moral, el amor, la solidaridad, el sen­tido común, la claridad de mente y la visión integral de la situación nos permitirán alejarnos de todo lo que genera un estado de crisis irresoluta. Las crisis solo pueden ser transformadas por la actitud que adopta el hombre frente a ellas. El optimismo no es la solución, pero ayuda a tener la actitud adecuada frente a la situación. El optimismo no es garantía de éxito, pero el pesimismo sí es garantía de fracaso.

LA CRISIS DE EVOLUCION

Esta crisis no es igual a ninguna otra que se haya presentado en la antigüedad. Los que se aferran a mantener funcionando los viejos esquemas de control y dominio aplicando la teoría de “fuerza y poder es supervivencia” están equivocados. La teoría de Darwin, basada en la evolución del más fuerte, debe ser reemplazada por la teoría de evolución, en la que el que más se adapta a ayudar a la creación en su proceso de crear es el que evoluciona. La actual Humanidad que sucumbe frente a la crisis es aquella que basó sus sistemas de vida en el dominio de la naturaleza, su control y manipulación, logrando con esto solo desorden en los ritmos y ciclos naturales, destrucción de ecosistemas y contaminación. Los cambios los impone la naturaleza y ahora el hombre lo sabe. La Naturaleza toma las decisiones y el hombre debe adaptarse al mandato superior mediante el respeto y la adaptación. Este es un proceso de Amor, no de subsistencia por agresión y supervivencia, esos son conceptos errados del hombre y que lo han conducido a la crisis actual. En este punto estamos necesitando liberar la energía de “control” y de agresión que albergamos hacia la Naturaleza para empezar a considerarla como nuestro sustento y nuestra sabiduría. Tenemos que dejar de temer a los “desastres naturales” y aprender a trabajar con la Naturaleza en Paz y en Armonía. Cuando aceptamos que la sabiduría de Dios fluye a través de la Naturaleza, aceptamos que hay un plan “mayor” que está ahí para nuestro bien más elevado. Nos entregamos al Flujo de ese Amor y al surgimiento de las nuevas energías. Confiamos en que todo saldrá bien y empezamos a alinearnos armónicamente por nosotros mismos con el flujo de esa nueva energía. Cuanto mejor podamos alinearnos con ese flujo de Amor que se expresa a través de la Naturaleza, mejor podremos sentir el plan superior que está surgiendo. Cuánto más nos retraiga en la creencia en el dinero y el control, más pánico y nerviosismo sentiremos, junto con una sensación de pérdida y de desintegración. Sencillamente no funciona, así que estamos aprendiendo a dejar que se vaya, a alejarnos de ellos y a alinearnos con lo que sí nos da resultado y fluye para nosotros. Y cuando alcanzamos ese “flujo” del amor. . . ya estamos en Estado de Gracia. A medida que seamos conscientes de ello. . . algún tiempo después. . . grupos enteros de nosotros entrarán en esa Gracia . . . y después serán ciudades y países enteros. . . Ese es el Plan para la Nueva Tierra. Y empieza desde lo individual hacia lo colectivo.


jueves, 9 de febrero de 2012

A-Dios hermano Luis...

Recorriendo titulares hoy (01FEB2012) me detuve en uno de La Nación de Buenos Aires que reza ‘Las 5 cosas de las que nos arrepentimos antes de morir’. Una enfermera australiana de cuidados intensivos o paliativos según la traducción del periódico, y enfermos terminales acaba de publicar un libro donde desgrana sus vívidas experiencias con los pacientes que en sus últimas semanas le confesaban sus últimos pensamientos y reflexiones, cosa que a priori me atrajo tremendamente. 

Frente a la muerte nuestra sociedad tal y como la creamos, al menos la occidental, tiene un concepto finito y de perdida con una dudosa resurrección, eso marca el subconsciente colectivo de tal manera que hasta que no llegamos al punto crítico donde, por nuestras dudosas creencias desfallecemos, no despertamos a una realidad superlativa que está por encima de las rutinas materiales y de ser lo que otros ven que eres y tu no sientes. Quizá es ahí donde nos nace como un diluvio de claridad en donde vemos todo aquello que debiéramos haber hecho distinto, aquello que no hicimos, o no fuimos. Por lo pronto reflexioné sobre los arrepentimientos más expresados y no dejé de reconocer lo que todos en nuestro fuero interno, en mayor o menor medida aspiramos alcanzar y día tras día intentamos con mayor o menor suerte. Sin duda los momentos felices compartidos, las personas que amas, el equilibrio, ser mejores, ser felices. Pero lo fundamental, solo se trata de vivir esa es la historia... 

 Los cinco grandes arrepentimientos 

 1- Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera 

 2- Ojalá no hubiera trabajado tanto 

 3- Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía 

4- Habría querido volver a tener contacto con mis amigos 

5- Me hubiera gustado ser más feliz 

Entonces me digo ¿Porqué debo ir hacia las viejas trampas como bálsamo de estados presentes por 1 y 3? ¿Qué sentido tiene trabajar si no lo hago con pasión y pensando en el bien común, ejerciendo 1, 2 y 3, y hasta de vez en cuando incidir en el 5? Y enlazando con lo anterior, ¿porqué debo estar tan absorbido por el sistema hasta el punto de no tener tiempo para los afectos, por el 4, y por ende no poder llegar a 5... 

 * * * 

En el ‘no tiempo’ de escribir este post se ha ido El Flaco, Luis Alberto Spinetta que tocado por el cáncer falleció ayer (08FEB2012) a sus 62 años. Según declaraciones de su primer amor y musa inspiradora de ‘Muchacha Ojos de Papel’, Cristina Bustamante desde Los Ángeles, él le dijo al hilo del teléfono: 'Estoy preparado para esto, vengo preparándome toda la vida para este momento, y yo ya dije todo lo que tenía que decir'

* * *

Tu verbo de paz me ha acompañado toda mi vida, tu música inspiradora me ha sacado de los agujeros del destino. Hoy es un día muy triste por tu ausencia aunque me queda tu sencillez, tu música, tu voz acompañando el latido de la vida. Allí donde estés en tu viaje, que Dios te de multiplicado lo bello que has sabido darnos a todos con tanto amor. ¡Hasta siempre Flaco! 

LPL’12

"Este día empieza a crecer / voy a ver si puedo correr ... Tengo que aprender a volar / entre tanta gente de pie ... Tengo que aprender a ser luz / entre tanta gente detrás ..." L.A.S. 




sábado, 28 de enero de 2012

Bloguear no es escribir

“Bloguear no es escribir. Un blog es como un grafitti con signos de puntuación.” [El personaje de Elliott Gould enla película Contagion  de Steven Sodegbergh]


No estoy de acuerdo, además...

Primero lo compartes con el éter, luego con los amigos y seguidores, después con los tiempos cambiantes donde la escritura puede tomar otras formas, las formas de aquellos que se lo encuentren en un hipotético futuro, pero sobre todo y fundamentalmente lo compartes con tu presente aunque el pensamiento anterior ya forme parte del pasado. Puedes dejar de escribirlo por un tiempo como me ha pasado durante todo el último año pero sabes que te espera, que está ahí como aquel libro aun no leído, esa tarea pendiente y el propósito de un día de euforia.

Está claro que no hay un editor, un revisor (bueno, sí hay uno mismo auto revisando) ... es como sale, es como se da. Pueden llamarla literatura instantánea, acorde con los tiempos que corren tan perentorio para tantas cosas. Pueden llamarle exhibicionismo de red, desarrollo del ego cibernético, un arañazo en el espejo del infinito (by Axel), un grito en la oscuridad, un susurro en un día de sol, un secreto nunca confesado. Cualquiera que sea la etiqueta, el ‘tag’, llámame como quieras pero llámame, porque hoy estoy aquí y mañana no lo sé, porque ahora soy presente y después de este instante soy pasado.



Pinturas rupestres, Monfragüe


Pero ¿quién es ese que intenta por todos lo medios quitarse el empaste del tercer ojo?, muchas veces creo que soy yo mismo.

Si bloguear no fuera escribir habría que dejar de considerar las pinturas rupestres como alguna forma de comunicación, o los jeroglíficos graffiti, y los graffiti un mero capricho y no la voz de pibes disconformes con el sistema tratando de disentir en un trazo ininteligible para el que no está en la misma onda.

En que dimensión podré descansar del trajín incesante de las realidades mundanas si no es en el rincón apacible de mi blog, todo un descubrimiento para quien se pasó la vida escribiendo en servilletas de bar, pequeños blocks de notas (¿precursores del blog con lectores ocasionales?), en viñetas de historietas (comics o teveos en España) caseras y en satíricos dibujos de oficina captando instantáneas de los personajes en que nos convierten las diferentes modalidades de trabajo organizado.

Bloguear puede ser más que escribir, mas que comunicar, puede ser una oración, una plegaría, energía proyectada o simplemente una forma de poner en orden tus pensamientos; una esquina donde recostarse, el mensaje en una botella.

LPL’2012

lunes, 3 de enero de 2011

Al final es la inmensa Pampa

«Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela,
que al hombre que lo desvela
una pena estrordinaria
como el ave solitaria
con el cantar se consuela...».

-Martín Fierro de José Hernández –

Quiero empezar el año rompiendo el silencio de mi blog, silencio que no pretendo justificar al romper el silencio. Quizá por eso empiezo con la primer estrofa del Martín Fierro y como ave solitaria con mi cantar me consuelo.

El pasado, ha sido un año complejo, por dentro y por fuera, en las orillas y en alta mar, en la montaña y en el valle, para terminar en una llanura inmensa e inabarcable que no promete nada y a la vez atrae, incita, impulsa a caminarla sinfín. Como la Pampa de la Historia Argentina de Fresán, como la Pampa de mis sueños recurrentes donde sobrevuelo su inmensidad.

No pretendo tampoco hacer un balance exhaustivo de estos doce meses donde el tiempo no es exactamente lineal, si no ondas a veces más pronunciadas, otras plegadas y replegadas dando la sensación de inmovilidad en los momentos aciagos. Esos momentos que algunos llaman bajón o depresión, pero que yo identifico o proceso más como reflexión, esa reflexión que produce la hemorragia verbal de lo largamente contenido; como el punto donde recobro la energía y disposición suficiente para salir de mi mismo para poder contarlo. Ondas suaves en otros momentos que atraviesan mi cuerpo transformándome... No, no me gustan los balances, siempre tan relativos.

«Yo he conocido esta tierra 
en que el paisano vivía 
y su ranchito tenía 
y sus hijos y mujer... 
Era una delicia ver 
cómo pasaba sus días»

-Martín Fierro de José Hernández –

Ya nada es lo que era, las rutinas de la humanidad se han visto trastocadas por un vendaval de acelerados cambios, unos provocados otros fortuitos, pero son cambios de largo alcance, cambios que no terminan aun de asentarse y que aun traerán más cambios, y que obliga a la mayoría de nosotros a ser concientes de que algo diferente está pasando. Más allá de nuestras creencias y experiencias, más allá de todo lo conocido; esto nos lleva a un permanente ‘revival’, a recrear con fruición lo que fuimos, lo que sentimos en el pasado, léase: libros, música, moda, objetos, personajes... nuestro mundo actual, pese a la tecnología, es un permanente mirar por el retrovisor hacia tiempos más amables, más amados. En definitiva, que se agotaron todos los manuales, todos han quedado obsoletos ante lo que vendrá.

Esta es mi perspectiva, mi punto de vista, mi sentir. Esto es lo que he vivido en este 2010.

En lo personal, la satisfacción de haber podido arrancar con un modo de vida diferente, donde el trabajo se compagina con el desarrollo personal. No es sencillo teniendo en cuenta los tiempos que tocan, ni tampoco exento de riesgos y dificultades, requiere una cierta dosis de arrojo y de replanteamiento del estilo de vida convencional. Ciertos desajustes familiares, la satisfacción de haber retomado el contacto con familiares y amigos en tierras lejanas. El poder dedicarme totalmente a crear formas de hacer mejores los viajes, el estar en constante movimiento. Muy adentro la misma búsqueda que provoca la insatisfacción de la existencia, siempre con la certeza que hay algo más. Algo más, que al final es la inmensa Pampa.

Queridos afectos, amigos y blogueros que el 2011 nos depare lo mejor de nosotros mismos, que se cumplan la mayor parte de nuestros deseos (no siempre se puede tener todo), disfruten de la vida, de los amores y de los placeres.

Abrazo,

domingo, 1 de agosto de 2010

Llaman

No se puede estar en todas partes. Tal vez en un estado diferente ese anhelo termine por ser realidad, y todos podamos compartir las experiencias de todos, ser finalmente unidad. Mientras, hay esto, esta ansiedad de saber que en todas partes pasan cosas, ansiedad tenuemente aplacada por los cotidianos triunfos de nuestros pequeñísimos mundos particulares. En muchos otros momentos malogrados por la densidad del sistema.

Política y economía del ser que no termina de entender que estamos al final de un camino que comenzó hace mucho tiempo, cuando no había fronteras y la premisa era solo sobrevivir, casi estamos volviendo a lo mismo, solo que más sofisticados: ahora podemos camuflar nuestros primitivos instintos de supervivencia a través de modernas tecnologías que hacen que el día a día sea más llevadero.

Aun así de todas partes me reclaman. Me reclaman los recuerdos, que a veces  parecieran no ser del todo míos. Me reclaman los lugares en los que alguna vez he vivido intensamente. Me reclaman las historias que de tanto repetirse quieren ser fábulas, leyendas, mitología, historias urbanas de mi propio ser. Me reclaman los caminos, los trayectos y sus paradas. En fin, todas las voces que alguna vez pronunciaron mi nombre, para bien o para mal; todos los contactos y todas las caricias, afectos y amores.

Tuve que viajar tanto tiempo y tan lejos para comprender algo que llevaba dentro; desde este punto, como el viajero que toma resuello a la vera del camino, me paro y sigo mirando a mi alrededor con la curiosidad del niño que aun soy, para descubrir una y otra vez la maravilla de la creación.

Tienes que ser más creativo, dicen por ahí, y la creatividad no es más que un momento inspirado por ese detenerse y mirar, mirar viendo y aprehendiendo ya no solo con la vista si no también con el corazón, despojado de todo deseo, en paz con el pasado, armonioso con el presente, sin inquietud por el futuro.

Hemos perdido la heroicidad de vivir, nos conformamos con victorias digitales y glorias de plató. No está mal que el ocio distraiga masas, pero es decepcionante que solo nos quede esto y que la humanidad le cuesta dar el paso de asumir el inmenso fracaso de la civilización, abocada al conformismo de que siempre puede ser peor, que vivimos en el mejor mundo posible. Que la democracia hoy dominada por los mercados, entes convenientemente invisibles pero con nombres y apellidos, es la única alternativa al caos es una falacia utilizada para dominar a esta masa que creyó que el Cayenne y la casa con piscina era para todos (sic), que la isla privada es un derecho, e innumerables materias fecales más... mientras los desechos no son vistos todo luce inmaculado para regocijo de las clases, pero ya casi no queda sitio donde esconderlos.

Disculpadme, me voy, que me llaman...

Lpl'10


Soon by Yes

Soon oh soon the light
Pass within and soothe the endless night
And wait here for you
Our reason to be here

Soon oh soon the time
All we move to gain will reach and calm
Our heart is open
Our reason to be here

Long ago, set into rhyme

Soon oh soon the light
Ours to shape for all time, ours the right
The sun will lead us
Our reason to be here
The sun will lead us
Our reason to be here...



miércoles, 10 de marzo de 2010

Mi Música

Muchas veces mis propias palabras se quedan huérfanas de significado, y no precisamente porque pierdan el sentido al repetirlas como cité en otro post donde rememoraba juegos de mi infancia, es algo más inmediato, es algo que se siente con desazón y tristeza; la palabra se desgasta y ya los receptores se tornan meros compañeros de asentimiento y corroboración, actores que junto a mi participan del enloquecido juego del vacío cultural del día a día. Si, suena crudo, violento, casi un insulto contra la bondad de tantos escritores buenos y también malditos o incomprendidos que hicieron de ellas, de las palabras, un monumento a la belleza expresiva del ser y no ser al volcarlas al papel.

Hago esta reflexión desde un momento de incomunicación verbal, donde la letra es la única que acompasa mi sentir, como la sombra sigue a  mi figura por cualquier camino, una compañía que no exige más que mi corazón palpite a mi mente el acto siguiente y así explotar de los actos cansados de representar significados, esperando siempre paciente el gran protagonista que será ya el rol definitivo de la existencia. Ninguna expresión por compleja me quita el sueño o me sorprende, puedo estacionarme en ella y divagar por sus vericuetos, puedo dormirme y usarla de almohada, y aun así seguir experimentando la agridulce certeza del no diálogo, la terrible soledad del monólogo.

Así, cuando descubro esas palabras, callo. Como Claudio en Últimas Imágenes del Naufragio de Subiela que las tacha hasta que ya no le quede ninguna, porque al llegar ese momento no necesitará más de ellas.

*[Claudio: Voy dejando... lugares libres en mi cabeza para... llenarlos con cosas nuevas.
Roberto: Si seguís tachando palabras un día te vas a quedar mudo.
Claudio: Ese día no necesitaré hablar.]

Y, cuando callo, comienza la música. Desde siempre pensé que a todo el mundo le sucedía. Pensé que las mañanas de la humanidad se poblaban de música acompasada por los rayos del sol que supo ser mi fuente de energía extra cuando exhausto de pasión corría detrás de los sueños. Hoy esos sueños soy yo mismo y la música sigue, lo que persigo tal vez sea como el final del arco iris que a medida que avanzas siempre está a la vuelta de la esquina, como el futuro, esa ilusión que te venden cuando eres joven para que vayas a por ello como a por la última novedad tecnológica, el centro prometedor de cualquier ciudad de neones y cowboys de medianoche.

Pero la música, ese lenguaje que entienden hasta las estrellas de Sagan, sigue sonando cuando callo, se despierta conmigo después de morar en mis sueños, e irrumpe con cálido desparpajo en cualquier conversación trivial acompañando el contexto de una aseveración, apoyando la mirada inquisidora de mi interlocutor y yuxtaponiéndose entre los pliegues de mi realidad. Esa música que templa mi espíritu puede estar incluso en los ambientes más prosaicos y menos favorables para su ejecución, en una negociación laboral o en un día sin esperanza. Como en la canción para los días de la vida del Flaco, mi duende se abre para que nadie me quite mis canciones porque el silencio sabría a final y la música nunca debe dejar de sonar. Ese refugio de mi mente y gozo de mi corazón que pasa a través de mi vivificando las fibras de mi ser me asegura estar a través del sonido.

La primera vez que ‘vi’ un sonido fueron los de las guitarras de Pink Floyd en Dark Side of The Moon, abrazado a la locura de aquellos años llenos de música en Brasil. Pero sentirlo creo que fue desde siempre. Quiero que la música siga sonando para que mis silencios no pierdan su sentido.

LPL'10


*Extracto de los diálogos del film  ‘Ultimas Imágenes del Naufragio’ – 1990 - de Eliseo Subiela
Imagen: Kandinsky, Composición VII

miércoles, 3 de marzo de 2010

De la malaria y la otra ‘malaria’




En el instante del desfallecimiento intuí que solo me quedaba un sentido, el de la vida y la muerte. Si hace poco más de diez años mi claro impulso fue sobrevivir a la malaria, es evidente que debo hacer algo más en esta dimensión de mi vida, que aun me queda camino y esta experiencia ha sido el acicate para seguir vivo con más conciencia de estarlo.

Por ello hoy celebro ser consciente que a ese algo más vamos a llegar con todos los que amamos y no sumiéndonos en el ostracismo fatalista del que reniega del mundo.

La malaria me sobrevino de improviso como todas las cosas que cambian tu vida, después de un viaje profesional a Costa de Marfil con colegas en el cual fui el único elegido por un anopheles portador del plasmodium falciparum, el más letal de los protozoos parásitos con un índice del 90% de mortalidad. O sea que, poder contarlo me hace un afortunado valedor de ese 10% que sobrevive a tan formidable invasor del cuerpo humano.

Y el desfallecimiento en estos tiempos se da con todas las intensidades posibles, y nos obliga a elegir constantemente, hablo de los que sufren con mayor, menor, grave intensidad. De los que pierden la esperanza por un trabajo arrebatado sin recompensa alguna, por un afecto que deja esta vida, por el desengaño del futuro que nunca llega, por el día a día cada vez más denso y opaco, por las catástrofes ajenas y propias, por el vacío de la existencia...

Esta es la otra malaria, la malaria del lunfardo porteño, la mala racha, el paro, la falta de trabajo y por ende, de dinero, la inseguridad ciudadana (sic) ergo paranoia urbana, la malaria que otrora perteneciera al llamado tercer mundo que paradójicamente también es occidente (nunca supe donde estaba realmente ese tercer mundo si bien, teóricamente, he nacido en él), ahora se ha cebado con el planeta.  El sistema colapsa por nosotros mismos, por nuestra civilización.

Cualquiera que viaje un poco, comprobará que para algunos aun subidos en  las mieles del sistema, la malaria es una cosa muy distinta para el campesino que le ha usurpado su tierra la misma multinacional para la que trabaja el satisfecho empleado de la urbe. Que sobrevivir no siempre es sinónimo de infelicidad, que una comida frugal en buena compañía puede ser una fiesta mucho más vívida que una degustación en presencia del más prestigioso chef del momento. Que muchas veces dar es más satisfactorio que recibir, aun en la peor de la situaciones. En etapas extremas de mi vida he sido ayudado por gentes infinitamente pobres que me dieron lo poco que tenían para saciar mi hambre (he dicho bien, hambre no apetito) y pude experimentar su alegría al dar.

La malaria que debemos desterrar, es la del espíritu, esa que no nos deja mirar al otro desde otra perspectiva y ejercitar la mirada que no distingue entre razas ni cultura, la mirada sin miedo a lo diferente para poder aprender y aprehender lo distinto. Esto nos hará más ricos y más preparados para afrontar tiempos inéditos, tiempos en los que los viejos paradigmas han dejado paso a un nuevo mundo donde está todo por hacer, todo por reinventarse. La ofuscación  de los sentidos no nos deja ver que siempre, siempre hay una salida que nos redime y en el más inesperado momento una mano tendida. No hay que dejar que nos pueda una realidad que muchas veces no es tal. Mirar el día como una oportunidad nos permitirá hacer algo distinto y esto solo ocurre cuando dejamos de compadecernos y agradecemos lo mucho que tenemos y lo afortunado que somos de poder apreciarlo.

 Lpl'10


*Ilustracion de M.Escher para la tapa de Invisible (1974)


sábado, 16 de enero de 2010

Palabras

Con Héctor, en los momentos de no hacer nada, en las tardes de siesta entre travesura y aventura allá en el lejano Longchamps de Buenos Aires, nos cuestionábamos una palabra que se nos antojara especial, aunque fuera la más trivial, y la repetíamos una y otra vez hasta que ésta perdía su sentido; también la deformábamos para cambiarle su significado. Así surgieron un montón de ellas que nos expresaban mejor, incluso insultos y picarescas que se presentaban ininteligibles para los que no estaban dentro del juego lo que hacía más deliciosa la complicidad, el poder de la amistad. Hoy que juzgo tan importante la comunicación y que están a mi alcance todas las acepciones del mundo en el idioma que sea, muchas veces me faltan las palabras para expresar el propósito. Busco en los innumerables blogs la sustancia del día de personas conocidas y de colegas virtuales a los que pongo rasgos según sus palabras convertidas en sentimientos, sensaciones, emociones.


Somos nosotros quienes damos sentido y valor a las palabras, somos nosotros que hoy nos estremecemos con la inmensidad de la tarea por la que estamos aquí. Y en los momentos que el 'exterior' nos abandona por la misma dinámica de la existencia que creamos como sociedad, el sentido de algunas se desvanece y de otras  cobran nitidez y conciencia. Así, hay palabras que están pero no se expresan y algunas producen culpa justamente por no haber sido pronunciadas. Otras corren veloces por los medios, se equivocan, cambian su forma para entrar en un cuadro de ciento cuarenta caracteres y dar una idea que me lleva a otras palabras que quizá sean un hallazgo o algo intrascendente. Muchas dan alivio y consuelo, y pocas como tesoros me abren la mente hacia nuevos horizontes y confines donde suceden otras cosas.

Viendo un programa de Eduard Punset donde entrevista a un psicólogo norteamericano sobre si somos más libres por tener más donde elegir... o más bien nos ahogamos en el océano de posibilidades que tenemos a nuestro alcance, me retrotrajo a este tema de las palabras y las elecciones, así recordé mi antiguo juego de la repetición, y efectivamente vivimos con tantas opciones que elegir pierde su sentido si no nos paramos ante el mar de posibilidades y reflexionamos honestamente acerca de nuestras reales necesidades. La sensación de velocidad, de que el tiempo no nos alcanza, que el año pasado fue ayer y recordamos pocos detalles de el, según explica este experto, se debe justamente al exceso desbordante de posibilidades y a nuestra propia insatisfacción respecto de nuestras elecciones. Pero nosotros mismo hemos creado estas necesidades, ¿porqué agobiarnos por ellas?!! Me pregunto...

Así que cuido mis palabras, pero no me vuelvo solemne por ello, aprendo a jugar con ellas sin que me importe que pierdan su sentido, de esta forma puedo equivocarme y escoger otras, decir te quiero y sentirlo, pedir perdón con reconocimiento, felicitar con verdadera satisfacción, describir con emoción, elegir con corazón. Héctor estaría de acuerdo, al menos aquel pibe pecoso y muy boca sucia que llenó mi preadolescencia de risas y travesuras, con el que inventamos palabras que aun hoy son las entradas indescifrables a mis múltiples sitios personales en la red, palabras que no están escritas en ningún libro, que no producen resultados en los buscadores y que solo están impresas en mi corazón. Héctor, allí donde estés, te abrazo con estas líneas que pretenden ser más que palabras en loa por aquellas que inventamos.

Lpl’10

"La vida no es una meta, busca un recorrido. La vida es un peregrinaje. Disfruta cada momento, porque cada momento es una meta en sí mismo."
Osho