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jueves, 30 de septiembre de 2021

El Viaje

Laniakea


E
l viaje había resultado agradable, hasta placentero. Una rutina cumplida entre tanto espacio y tanta vida.

El acercamiento se hizo casi imperceptible, seguramente el detector abstracto ha captado desequilibrio emocional en alguno de los sistemas circundantes. Mientras mi mente se recreaba en dificultades humanas insuperables del pasado, de ese pasado tan remoto pero aleccionador hasta la infinidad de los días.

Mi transporte vital iba reuniendo información sobre el asunto que activaba su función sanadora, atrayéndolo inexorablemente hasta su contacto. Habíamos conseguido hacer extensiones mentales de nuestro antiguo y limitado cuerpo, dándole nuestra fuerza activa e impronta, haciendo de nuestro espíritu un vasto poder sin límites en cada uno de nosotros, convirtiéndonos en esa especie perfecta que la humanidad había soñado, tan en comunión con el Universo que llegamos a ser el Universo mismo, sin conquistas ni guerras, porque la conquista ahora se ha transformado en el alcance infinito de un elevado destino espiritual, y la guerra, en un inmenso poder para enfrentar las falsas acepciones de los sistemas y poder amar de forma incondicional, usando nuestro poder para ayudar a otros.

Que lejos, si miro aquel sector oscuro de la galaxia, sin vida; que lejos en el tiempo de esa unidad, pienso, mientras se produce el contacto. El planeta tiene un aspecto afable con su rojo intenso de gases en la atmosfera matinal de dos soles, uno de ellos ya ilumina la faz del contacto y no me pregunto cuánto durará; el tiempo., esa medida tan antigua había estado invadiendo uno de mis proyectos mentales. Tal vez lo tome a análisis cuántico esta valoración mecánica de lo que transcurre y porque lo valoraban tanto aquellos humanos.

De pronto ya siento el contacto de alguien que tienen su ser estremecido por una remota debilidad, desequilibrando su existencia. Con la ayuda de una de mis extensiones comprendimos su origen y la asimilamos; el equilibrio se restauró poco a poco.

Agradecí, concentré mi fuerza activa y abandoné el planeta.

LPL 1988




sábado, 30 de julio de 2016

El escandaloso silencio de las buenas personas


La evidencia está demostrando que a millones de personas no les incomoda la corrupción o la tiranía, la pérdida de la democracia, los ataques a los derechos humanos. Les basta enchufarse el soma de distintas distracciones.

 
Hijo mío, algún día todo esto será tuyo

Vivimos tiempos de tinieblas y crueldad, como cada vez que la codicia encuentra vía para expandirse. Ni el hambre, ni la guerra y su destrucción detuvo a sus actores definitivamente, cuando ven oportunidad se rearman y actúan sin importar qué dejan a su paso. La tormenta lleva mucho tiempo gestándose y ya ha descargado muerte y barbarie por doquier. Avisar no ha servido de mucho porque millones de víctimas siguen prestas a colaborar con los verdugos.

Una de las principales causas es la que planteó Martin Luther King y recogía José Luis Sampedro: "No nos parecerá lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas". De las buenas, o no tan buenas. Porque lo cierto es que, a todos los niveles, vivimos un profundo deterioro de la condición humana. Se percibe desde los detalles intrascendentes a los de mayor calado.


Aylan no fue el final, fue el principio. De la impunidad. De la deshumanización. Aquel cuerpecito del niño sirio ahogado en la playa pudo ser el símbolo que marcaba un giro en el rumbo. Fue a peor. Ha habido miles de Aylan abatidos en todos los campos de la justicia. El drama de los refugiados lejos de solucionarse se ha apartado de la actualidad. De repente en un suelto de una página perdida vemos que han aparecido otros 41 ahogados en otra arena. Que el mar se traga vidas sin alterar ni un segundo el discurrir cotidiano. Especialmente de quienes tienen poder para solucionar o estancar los problemas.


La UE en concreto entregó los refugiados errantes, previo pago, a la Turquía de Erdogan. Por eso mira para otro lado ante el flagrante triturado de los Derechos Humanos que allí se está perpetrando. Lo último ha sido el cierre de más de un centenar de medios informativos. Tras detener a periodistas, jueces y fiscales, profesores, funcionarios, militares, miembros de ONGs. Amnistía Internacional dice que se está torturando y violando en las cárceles. Y no hay plenos parlamentarios, editoriales, artículos, pronunciamientos, notas siquiera, evidenciando una vez más la inmensa hipocresía en la que se mueve esta sociedad.

Enfebrecidos dirigentes, con el apoyo de unos medios al servicio del mismo plan, buscan yihadismos en brutales matanzas. Sin mirar en el pozo de la injusticia y la desesperación que alimentan sus políticas. ¿Cree alguien que por este camino vamos a algún puerto seguro? ¿No ven de verdad lo que está pasando?

Esa mezcla de egoísmo, idiocia e ira que se ha adueñado de la sociedad tiene como candidato a ocupar la silla de la Casa Blanca con todos sus botones de poder a un energúmeno del calibre de Donald Trump. En Europa, el húngaro Viktor Orbán saluda su posible llegada con alborozo, según declaró. Esa ultraderecha que se ha colado en los Parlamentos está de nuevo vigorosa, como sucedió en los años 30 del siglo XX. Y a pocos parece importarles. La historia no viene por capítulos de fácil consumo.

La evidencia está demostrando que a millones de personas no les incomoda la corrupción o la tiranía, la pérdida de la democracia, los ataques a los derechos humanos. Les basta enchufarse el soma de distintas distracciones. Obviando lo que siembran con esa actitud.

El espectáculo de la formación de gobierno en España se inscribe en los mismos parámetros. En un país serio el PP de Rajoy no estaría en la disyuntiva de formar gobierno, sin depurarse a fondo. El PP en sí, con todas las aquiescencias de sus miembros. No sería un planteamiento, no sería de partida una opción electoral para votantes laxos. Y ahí anda con sus apoyos. Este jueves nos brindaba un nuevo sainete con la aceptación o no de ir a la investidura. Sembrando la admiración al parecer cuando es bien fácil seguir su táctica: hay que aferrarse al cargo, contar con asideros bien precisos en espacios fundamentales, no ser demasiado exigente con los escrúpulos y trabajarse exclusivamente la piña: la Estrategia del Percebe como escribí en los primeros días de eldiario.es. La urgencia de los editoriales mediáticos dolidos de perder unos euros en la demora de lo que llaman indefinición, volverá a ayudarle.

Las noticias diarias del saqueo al que miembros del PP nos han sometido, las arbitrariedades continuas, las escuchas, el espionaje y publicación de comunicaciones privadas, la fabricación depruebas falsas entre Interior con la colaboración de algunos difusores de bulos, lo que no quiere ver la Fiscalía nombrada por el Gobierno. ¿Alguien cree seriamente que todo esto es inocuo y no tiene consecuencias?

La vergüenza de unos medios al servicio del poder con ejemplos que sonrojan cada día y cada hora parecen ser un objeto de consumo más. ¿De qué brillante gestión económica nos hablan con cifras récord de deuda, déficit, desigualdad y... desfachatez? Hay un grupo, nutrido, de pobrecitos ciudadanos que están muy cansados para pensar y además tienen miedo de perder... su remo en la barca de la inmundicia. "Todos son iguales", según aseguran. No deja de resultar llamativo que en el opaco pozo de la economía sumergida del servicio doméstico solo haya encontrado el "periodismo de investigación" un fallo en Pablo Echenique, secretario de organización de Podemos. Solo en él. Toda selección implica intenciones. Aquejado de una minusvalía física que no merma la voluntad de su carácter, el tiempo informativo dedicado al "caso Echequique" como ya se le llama es todo un símbolo de la sociedad en la que nos movemos. La que se deja mover por unos hilos que le maniatan sin oponer resistencia. Incapaz de elegir sus batallas o distinguir a sus enemigos.

O con decidida voluntad de participar en cacerías, con fundamento o sin él. Un excelente trabajo de la periodista Myrian Redondo detalla la propaganda política encubierta de la comunicación nacional einternacional, con el uso de Bots y trols en las redes sociales. Se puede seguir el rastro de cómo actúan. Su objetivo: la desinformación. Idéntica a la de los presuntos debates a los que concurren, para distraer, mercenarios del mismo ejército aunque con carné de prensa. En la escala ínfima de la cruzada, ahí están en Twitter, cobrando o no, auténticas plagas de ratas rabiosas con el odio irracional como guía. En esos rastros de sordidez que deja su bilis, se aprecia la misma irracionalidad que está llevando a este mundo a la deriva. A la Europa que se desintegra sobre todo. A una España que apuesta por perpetuar sus más graves errores.

Hablar de esto en el tránsito "vacacional" entre Julio y Agosto es casi inútil. Cualquier día si se mira, a la vista de los resultados. Aunque la realidad se impone. Y con ella los locos, fanáticos, asesinos de bomba y cuchillo en ristre o mando en firma. Los encarcelados, violados y torturados en cárceles en la puerta de Europa, sufragada y contratada por la UE para arrinconar responsabilidades. Los que nunca pensaron verse nadando literalmente para buscarse la vida y encontrarse nuevas barreras. Las personas y las familias que a diario arroja este sistema corrupto al arcén de la pobreza.

¿Cuánto tiempo más van a estar creyendo que bastará seguir cerrando los ojos para que no les llegue? ¿Cuánto tiempo más van a continuar tantas buenas personas arruinando la vida al resto?


Rosa María Artal
eldiario.es
vie, 29 jul 2016 14:25 UTC

viernes, 21 de diciembre de 2012

El Cambio


Hay dos o tres cosas que me gustaría cambiar. Al pensarlo tal vez sean muchas por lo que he decidido dejar de pensarlas y abandonarme al destino de mis actos; actos impulsados por este sentimiento nuevo aunque antiguo, reconocible en nuestra niñez, soslayado en la adolescencia y profundamente amarrado en mi ser adulto. La naturaleza original.

Por ello y por mucho más, que al final del día es muy poco y en el sueño es apenas una estela a merced del espacio, no cambiaré nada, porque todo es perfecto, porque tengo la vida y la posibilidad de volver a equivocarme.

Todo es perfecto, incluso mis errores, mis recuerdos coloreados con el arco iris de la bondad, mis abandonos sin despedidas, mis encuentros sin línea de tiempo, mis amores no correspondidos, mis justificaciones, mis anhelos, mis decepciones...

Porque todo ello me trajo hasta aquí, hasta este momento de reflexión, hasta este momento de reconocimiento de que no somos más que uno, que estamos unidos por un espíritu común en esta bella tierra de aprendizajes, y mas allá de las creencias humanas solo depende de nosotros que el poder omnímodo que alcancemos a través de este paso dimensional nos transforme y despierte a la realidad de lo inconmensurable, cesando todas las guerras, aplacando todas las ambiciones de dominio, desnudando las verdades de lo que no volveremos a repetir y vistiendo los hábitos de una nueva etapa de la humanidad; caminemos juntos para construir el mundo desde una perspectiva nunca antes experimentada.

Gracias, gracias, gracias

Amén Amin آمين אָמֶן  Namaste

Feliz Navidad

LPL'2012

sábado, 29 de septiembre de 2012

Más allá de la pancarta (Koldo Aldai)

N.B.: Abriendo una nueva vía de Reflexión II: También el ahora se las trae azuzándonos para distraernos de lo esencial, sin dejar espacio, haciendo mucho ruido. De ahí que el silencio retrospectivo puede ser un factor clave para muchos de nosotros...pero no el silencio del que algunos insensibles pretenden adueñarse, esa es harina de otro costal.
LPL'2012


Zurran duro en estos momentos los policías en Madrid, pero también, en esfuerzo de compasión, podemos llegar a pensar que, abusos aparte, los agentes, la clase política no saben cómo hacerlo de otra forma. Muy probablemente los antidisturbios que ahora agitan su porra junto al Congreso, no saben mantener “el orden” de otra manera, el político adentro de la Cámara seguramente es presa del mismo y monumental despiste. Quizás los manifestantes también. Probablemente todas/as estamos cautivos/as de una desorientación que nos desborda en estos instantes.

Puesto que tocamos fondo, hagamos silencio. Puesto que la confusión se generalizó, hagamos paz en nuestros adentros. Empecemos pues a caminar sobre seguro, tras los valores eternos, tras las apuestas que no caducan. Cede el individualismo y nace la apuesta por el bien común. Cede el desarrollismo desnortado y nace la economía sostenible, amante de la naturaleza, respetuosa de los humanos. Cede la democracia vertical, supuestamente representativa y nace la democracia radial sustentada en gentes proactivas unidas por las nuevas tecnologías. Cede el acero y sus aristas y sus plásticos que lo inundan todo y renace la madera y los cestos de mimbre y el fuego en el hogar y el cuento y los cantos olvidados… Cede el auto arrasador y renace la bicicleta y el saludo cordial a la puerta de casa. Cede el tener y brota el ser, cede el materialismo y se abre ventana a un horizonte eterno…

jueves, 9 de febrero de 2012

A-Dios hermano Luis...

Recorriendo titulares hoy (01FEB2012) me detuve en uno de La Nación de Buenos Aires que reza ‘Las 5 cosas de las que nos arrepentimos antes de morir’. Una enfermera australiana de cuidados intensivos o paliativos según la traducción del periódico, y enfermos terminales acaba de publicar un libro donde desgrana sus vívidas experiencias con los pacientes que en sus últimas semanas le confesaban sus últimos pensamientos y reflexiones, cosa que a priori me atrajo tremendamente. 

Frente a la muerte nuestra sociedad tal y como la creamos, al menos la occidental, tiene un concepto finito y de perdida con una dudosa resurrección, eso marca el subconsciente colectivo de tal manera que hasta que no llegamos al punto crítico donde, por nuestras dudosas creencias desfallecemos, no despertamos a una realidad superlativa que está por encima de las rutinas materiales y de ser lo que otros ven que eres y tu no sientes. Quizá es ahí donde nos nace como un diluvio de claridad en donde vemos todo aquello que debiéramos haber hecho distinto, aquello que no hicimos, o no fuimos. Por lo pronto reflexioné sobre los arrepentimientos más expresados y no dejé de reconocer lo que todos en nuestro fuero interno, en mayor o menor medida aspiramos alcanzar y día tras día intentamos con mayor o menor suerte. Sin duda los momentos felices compartidos, las personas que amas, el equilibrio, ser mejores, ser felices. Pero lo fundamental, solo se trata de vivir esa es la historia... 

 Los cinco grandes arrepentimientos 

 1- Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera 

 2- Ojalá no hubiera trabajado tanto 

 3- Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía 

4- Habría querido volver a tener contacto con mis amigos 

5- Me hubiera gustado ser más feliz 

Entonces me digo ¿Porqué debo ir hacia las viejas trampas como bálsamo de estados presentes por 1 y 3? ¿Qué sentido tiene trabajar si no lo hago con pasión y pensando en el bien común, ejerciendo 1, 2 y 3, y hasta de vez en cuando incidir en el 5? Y enlazando con lo anterior, ¿porqué debo estar tan absorbido por el sistema hasta el punto de no tener tiempo para los afectos, por el 4, y por ende no poder llegar a 5... 

 * * * 

En el ‘no tiempo’ de escribir este post se ha ido El Flaco, Luis Alberto Spinetta que tocado por el cáncer falleció ayer (08FEB2012) a sus 62 años. Según declaraciones de su primer amor y musa inspiradora de ‘Muchacha Ojos de Papel’, Cristina Bustamante desde Los Ángeles, él le dijo al hilo del teléfono: 'Estoy preparado para esto, vengo preparándome toda la vida para este momento, y yo ya dije todo lo que tenía que decir'

* * *

Tu verbo de paz me ha acompañado toda mi vida, tu música inspiradora me ha sacado de los agujeros del destino. Hoy es un día muy triste por tu ausencia aunque me queda tu sencillez, tu música, tu voz acompañando el latido de la vida. Allí donde estés en tu viaje, que Dios te de multiplicado lo bello que has sabido darnos a todos con tanto amor. ¡Hasta siempre Flaco! 

LPL’12

"Este día empieza a crecer / voy a ver si puedo correr ... Tengo que aprender a volar / entre tanta gente de pie ... Tengo que aprender a ser luz / entre tanta gente detrás ..." L.A.S. 




sábado, 28 de enero de 2012

Bloguear no es escribir

“Bloguear no es escribir. Un blog es como un grafitti con signos de puntuación.” [El personaje de Elliott Gould enla película Contagion  de Steven Sodegbergh]


No estoy de acuerdo, además...

Primero lo compartes con el éter, luego con los amigos y seguidores, después con los tiempos cambiantes donde la escritura puede tomar otras formas, las formas de aquellos que se lo encuentren en un hipotético futuro, pero sobre todo y fundamentalmente lo compartes con tu presente aunque el pensamiento anterior ya forme parte del pasado. Puedes dejar de escribirlo por un tiempo como me ha pasado durante todo el último año pero sabes que te espera, que está ahí como aquel libro aun no leído, esa tarea pendiente y el propósito de un día de euforia.

Está claro que no hay un editor, un revisor (bueno, sí hay uno mismo auto revisando) ... es como sale, es como se da. Pueden llamarla literatura instantánea, acorde con los tiempos que corren tan perentorio para tantas cosas. Pueden llamarle exhibicionismo de red, desarrollo del ego cibernético, un arañazo en el espejo del infinito (by Axel), un grito en la oscuridad, un susurro en un día de sol, un secreto nunca confesado. Cualquiera que sea la etiqueta, el ‘tag’, llámame como quieras pero llámame, porque hoy estoy aquí y mañana no lo sé, porque ahora soy presente y después de este instante soy pasado.



Pinturas rupestres, Monfragüe


Pero ¿quién es ese que intenta por todos lo medios quitarse el empaste del tercer ojo?, muchas veces creo que soy yo mismo.

Si bloguear no fuera escribir habría que dejar de considerar las pinturas rupestres como alguna forma de comunicación, o los jeroglíficos graffiti, y los graffiti un mero capricho y no la voz de pibes disconformes con el sistema tratando de disentir en un trazo ininteligible para el que no está en la misma onda.

En que dimensión podré descansar del trajín incesante de las realidades mundanas si no es en el rincón apacible de mi blog, todo un descubrimiento para quien se pasó la vida escribiendo en servilletas de bar, pequeños blocks de notas (¿precursores del blog con lectores ocasionales?), en viñetas de historietas (comics o teveos en España) caseras y en satíricos dibujos de oficina captando instantáneas de los personajes en que nos convierten las diferentes modalidades de trabajo organizado.

Bloguear puede ser más que escribir, mas que comunicar, puede ser una oración, una plegaría, energía proyectada o simplemente una forma de poner en orden tus pensamientos; una esquina donde recostarse, el mensaje en una botella.

LPL’2012

sábado, 16 de enero de 2010

Palabras

Con Héctor, en los momentos de no hacer nada, en las tardes de siesta entre travesura y aventura allá en el lejano Longchamps de Buenos Aires, nos cuestionábamos una palabra que se nos antojara especial, aunque fuera la más trivial, y la repetíamos una y otra vez hasta que ésta perdía su sentido; también la deformábamos para cambiarle su significado. Así surgieron un montón de ellas que nos expresaban mejor, incluso insultos y picarescas que se presentaban ininteligibles para los que no estaban dentro del juego lo que hacía más deliciosa la complicidad, el poder de la amistad. Hoy que juzgo tan importante la comunicación y que están a mi alcance todas las acepciones del mundo en el idioma que sea, muchas veces me faltan las palabras para expresar el propósito. Busco en los innumerables blogs la sustancia del día de personas conocidas y de colegas virtuales a los que pongo rasgos según sus palabras convertidas en sentimientos, sensaciones, emociones.


Somos nosotros quienes damos sentido y valor a las palabras, somos nosotros que hoy nos estremecemos con la inmensidad de la tarea por la que estamos aquí. Y en los momentos que el 'exterior' nos abandona por la misma dinámica de la existencia que creamos como sociedad, el sentido de algunas se desvanece y de otras  cobran nitidez y conciencia. Así, hay palabras que están pero no se expresan y algunas producen culpa justamente por no haber sido pronunciadas. Otras corren veloces por los medios, se equivocan, cambian su forma para entrar en un cuadro de ciento cuarenta caracteres y dar una idea que me lleva a otras palabras que quizá sean un hallazgo o algo intrascendente. Muchas dan alivio y consuelo, y pocas como tesoros me abren la mente hacia nuevos horizontes y confines donde suceden otras cosas.

Viendo un programa de Eduard Punset donde entrevista a un psicólogo norteamericano sobre si somos más libres por tener más donde elegir... o más bien nos ahogamos en el océano de posibilidades que tenemos a nuestro alcance, me retrotrajo a este tema de las palabras y las elecciones, así recordé mi antiguo juego de la repetición, y efectivamente vivimos con tantas opciones que elegir pierde su sentido si no nos paramos ante el mar de posibilidades y reflexionamos honestamente acerca de nuestras reales necesidades. La sensación de velocidad, de que el tiempo no nos alcanza, que el año pasado fue ayer y recordamos pocos detalles de el, según explica este experto, se debe justamente al exceso desbordante de posibilidades y a nuestra propia insatisfacción respecto de nuestras elecciones. Pero nosotros mismo hemos creado estas necesidades, ¿porqué agobiarnos por ellas?!! Me pregunto...

Así que cuido mis palabras, pero no me vuelvo solemne por ello, aprendo a jugar con ellas sin que me importe que pierdan su sentido, de esta forma puedo equivocarme y escoger otras, decir te quiero y sentirlo, pedir perdón con reconocimiento, felicitar con verdadera satisfacción, describir con emoción, elegir con corazón. Héctor estaría de acuerdo, al menos aquel pibe pecoso y muy boca sucia que llenó mi preadolescencia de risas y travesuras, con el que inventamos palabras que aun hoy son las entradas indescifrables a mis múltiples sitios personales en la red, palabras que no están escritas en ningún libro, que no producen resultados en los buscadores y que solo están impresas en mi corazón. Héctor, allí donde estés, te abrazo con estas líneas que pretenden ser más que palabras en loa por aquellas que inventamos.

Lpl’10

"La vida no es una meta, busca un recorrido. La vida es un peregrinaje. Disfruta cada momento, porque cada momento es una meta en sí mismo."
Osho





viernes, 18 de diciembre de 2009

LA COMPASIÓN NOS AYUDA A DECIR ADIÓS

Todos hemos tenido que dejar morir un sueño: el noviazgo que no se convirtió en matrimonio, el empleo en el que no se avanzó, el negocio que no triunfó, el matrimonio que, lánguidamente, duró toda la vida.

Cada vez que un anhelo llega a su fin es necesario despedirse. Para ello, hay que identificar todo lo que podemos agradecerle a esa situación y que además puede formar parte de nuestro equipaje, pero también debemos ser capaces de dejar atrás todo aquello que fue inconveniente, y que puede convertirse en una carga demasiado grande para el resto de vida que nos queda por delante.

Las etapas en la vida se suceden. Los finales de un ciclo se unen a los principios del siguiente. Este es el proceso normal y puede darse con armonía. Sin embargo, en nuestro medio es común pensar que terminar un ciclo, dejar morir un sueño, es fracasar, y el fracaso está prohibido.

Se cree que el éxito está en que los procesos no se terminen nunca. Por lo tanto, cuando llegamos al final de un ciclo y tenemos que despedirnos, buscamos explicaciones, culpamos al otro o a nosotros mismos y así, las despedidas se vuelven ferias por la agresión y la recriminación mutua.

Ello, por supuesto, es un gran error ya que maduramos mejor cuando podemos integrar en el nuevo camino lo anteriormente vivido. Y para lograr eso debemos ser capaces de discernir amorosamente, de validar todo lo que la vivencia construyó en nosotros: los dolores que nos hizo superar, las cualidades que nos permitió desarrollar o los defectos que nos hizo conocer. Solo así, estaremos mejor preparados para un nuevo comienzo. Solo así habremos ganado en sabiduría.

Es claro que durante la jornada, durante el tiempo que dura esa relación o ese matrimonio siempre hay posibilidad de arreglar las cargas, pero los finales nos enseñan mucho, pues nos permiten una mirada retrospectiva sobre lo ocurrido.

Iniciamos las relaciones con ilusión. Pensamos: “Ahora sí encontré la persona perfecta” o “Sacaré adelante este proyecto económico”. Siempre empezamos llenos de entusiasmo y de sueños. Hay algo que percibimos en el otro, su potencial, sus características, que nos llevan a intuir que es la persona adecuada.

Pero con el correr del tiempo, podemos encontrarnos con que la perfección no ocurre y entonces, la desilusión llega marcando un final. O no es raro que la idea de la perfección misma sea nuestro gran saboteador, y aunque las cosas se den bien, perdemos el gusto de lograrlas y nos desanimamos. En otras oportunidades, nunca logramos estar satisfechos con lo logrado, siempre falta algo y así las relaciones se agotan y entendemos que ha llegado el momento de decir adiós. Para otros, el paso del tiempo va marcando caminos y rumbos diferentes y el vínculo desaparece.

Es frecuente oír en la consulta cómo la situación ha ido cambiando y el cónyuge ha dejado de ser amable para convertirse en un amargado al que ya no se le puede hablar. En las conversaciones se menciona la insatisfacción, los errores cometidos pero, sobre todo, se ve cómo el cuidado por la relación misma y por la autoestima del otro, ya no está presente. El trato se torna desconsiderado y en ocasiones hasta grosero. O, como el socio ya no trabaja en equipo, se obstaculizan las decisiones. Es cuando surgen las acusaciones mutuas y la búsqueda del beneficio unilateral reemplaza el logro de metas comunes.

En síntesis, el otro se ha vuelto fuente de dolor. En esas circunstancias se incuba la rabia que anuncia rupturas desastrosas.

En ocasiones, es conmovedor ver cómo en el tope del dolor después de la ruptura, las personas comienzan a evaluar lo que pasó y entonces es en estos momentos donde aprenden más sobre cómo construir amor y armonía, que durante la relación misma. Cuando ya no hay nada que hacer, descubren todo lo valioso que había en la amistad o en el matrimonio.

La desilusión del final hace con frecuencia que se exprese tal desprecio por los antiguos compañeros, que cuando la reflexión y discernimiento hacen su aparición, ya la pelea ha sido de tal magnitud que lo conservable también ha quedado destruido.

Es doloroso ver cómo la incapacidad para decir un adiós a tiempo que permita conservar las lealtades fundamentales de las relaciones humanas, convierte los finales de los ciclos en pérdidas irreparables. Hacer del ex-cónyuge o del ex-socio un enemigo, es negarnos la posibilidad de la conciliación.

Pero siempre hay otra ruta: cuando se llega al final del camino, podemos abandonar la crítica, la desilusión, el desánimo, el culto a nuestro propio ego, para saludar la forma más alta del amor: la compasión.

La compasión en la despedida no tiene que ver con sentirse superior o comprensivo porque el otro está en un error. Tiene que ver con experimentar un afecto sincero por nosotros mismos, por el otro y por las relaciones que hemos establecido en un proyecto compartido. Implica tener la determinación de hacer todo lo posible para conservar la propia integridad emocional y la del otro. También, implica comprometerse profundamente con hacer de cada uno de nosotros una persona, que de forma distinta de un bárbaro que arrasa con la cosecha, más bien se retira del campo cuidando bien de que lo sembrado pueda dar fruto.

(María Antonieta atiende consulta individual y realiza otras actividades relacionadas con su práctica profesional según se le solicite. Para mayor información, por favor escribe a: mariaantonieta.solorzano@gmail.com)

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Publicado originalmente en El Espectador.

Fuente: De2Haz1



martes, 21 de julio de 2009

COLORADOS






Cuando empecé a fumar, mi primer cigarrillo fue un Colorado; aun puedo recordar el suave aroma de la combustión exacta como acostumbraba llamarla. Me enganché en la secundaría, en el club que se organizaba en los baños. Se urdían las más ingeniosas artimañas para dispensar el faso en las inspecciones periódicas, el denso humo siempre cantaba. Realmente yo no lograba animarme a fumar en el baño, siempre terminaba haciéndolo afuera del cole. El exhibicionismo típico de la edad no me duró mucho, creo que lo desarrollaba en otros aspectos como el sexo por ejemplo. Al tiempo, compraba mi propio paquete de Colorado y lo escondía celosamente en un campo de mandarinas, bien aislado por plásticos y enterrado en una vieja caja de lata, bajo tierra.

Mi placer era vespertino y privado, y no todos los días. Me iba al campo de mandarinas al atardecer, mientras en los parlantes del Club Social y Deportivo de Parque Rivadavia, José Larralde desgranaba su prosa telúrico-gauchesca de hijo guacho y lecciones que da la vida. En los alrededores de ese mismo campo, tuve mis primeras citas serias, puesto de punta en blanco para caminar apenas unas cuadras buscando el amor. Se llamaba Elvira.

Y el cigarrillo, ese compañero que hoy denostan y prohíben todo lo que pueden los gobiernos en aras de la salud, me sirvió de mil formas a lo largo del camino, moneda de cambio en las circunstancias más extremas, cura casera del aire en el cogote, contador de tiempo en las estrategias barriales, testigo de los secretos más inconfesables, de las tensas esperas, de las esquinas en penumbra, de los experimentos de todo tipo, de la chamanería del Ekeko que se lo fumaba sin chistar y de una.

En aquellos días tener un faso era un capital, al menos es lo que sentí en ciertas ocasiones, cuando rodaba la calle y era muy común pedir un faso. En Brasil, donde los Pivetes do cafesinho los vendían por unidades para degustar el café e cigarro aí era la fortuna callejera. La combinación perfecta del que vaga, vaguea, o se deja llevar por los caminos.

Mi viejo fumaba Cliffton, marcas desaparecidas ya, Saratoga, Imparciales, tantas otras que eran motivo del corto paseo a comprarlos mandado por los adultos. Qué fácil era entretenerse en esas incursiones fuera de programa. Otra vez los ámbitos por explorar aunque se haya pasado mil veces por ellos; el detalle de un día diferente podía recrear un momento nuevo. La vez que fui pillado infraganti por mi viejo fue un episodio que recuerdo muy bien, marcó un hito. Lejos de recibir la paliza a la que me había acostumbrado solo supo quedarse sin gesto como si le hubiese abandonado el instinto de sus convicciones de cómo se debía educar a un chico. Mi total indefensión y miedo se quedó en un estupor e incomprensión, mientras no sabía que hacer con el cigarro en la mano. Los que siguieron fueron días de expectación por el castigo que nunca llegó. Paradojas de mi corta e intensa adolescencia.

Mi padrino fumaba Kent 100mm, eso era categoría. Su perfil intelectual de profesor sesudo e inflexible le confería a la elección de dicha marca un status aparte. Los Commander formaron parte también de sus preferencias pero era el Kent los que más perduran en mi memoria. La asiduidad de su fumar hacía que anduviera siempre con varios paquetes y que su dedo índice tuviera una leve pátina amarilla. No había lectura sin cenicero ni consejos sin cortina de humo, esto último nada que ver con la ocultación que sugiere, ya que abrió mi adolescente cabeza a aspectos que para nada estaban presentes en mi entorno inmediato. Mi primer libro de historia del arte fue regalo suyo así como mi primer concierto de música clásica, elementos que sutilmente expandieron mis sueños a tiempos en que la civilización tal como la conocemos tenía comienzo; el futuro me habría de llevar por otros caminos, pero las huellas de sus enseñanzas en torno a un Kent 100mm han estado siempre presentes en mi vida.

En las tardes que se juntaban con las noches, el faso aparecía encastrado entre las cuerdas del diapasón de mi guitarra. No sé a quien se lo ví primero, tal vez a un violero zarpado de la curva Rivadavia o al legendario Pichacho, personaje que a veces me pregunto si realmente existió. Venía los fines de semana desde la capital a tocar con otros monstruos en improvisadas zapadas, donde siempre había un plomo que pedía una pitada. Por aquel entonces mi ferviente atracción se concentraba en la música y mi eterno despertar sexual, así que en aquellas sesiones de puro rock yo no fumaba, ese ritual formaba parte de mi intimidad, de mi campo de mandarinas, de cuando empecé a fumar Colorados.

LPL’09

jueves, 25 de junio de 2009

ASUMIR EL DOLOR... NO EVADIRLO






Vale la pena tener presente que sólo aquellas personas, familias o sociedades que se atreven a asumir con valor la sanación de los dolores que la vida trae, están destinadas a conocer el más alto grado del amor: la compasión. Aquellos individuos o comunidades que se evaden al sentir el dolor que viene de sus experiencias y crean máscaras y armaduras, están destinados a encontrarse con el vacío, la soledad, la falsedad y el engaño.

Por ejemplo, las niñas y niños que soportan matoneo o “bulling” en las instituciones educativas, evaden el dolor al pensar: “A mí no me importa… eso es porque me tiene envidia y ya”. Al trivializar la situación, aparentemente se sienten superiores, pero pierden la confianza en el mundo y los matones pueden seguir actuando sin mayores consecuencias. Los agresores, a su vez, evaden el dolor al convencerse de que el poder que surge de torturar y discriminar a otros los legítima.
Las víctimas guardan en silencio su dolor cuando creen que si los agresores se enteran de su protesta, la respuesta será la venganza. De esta manera, renuncian a su derecho a ser defendidos y se convierten en cómplices del despotismo y la arbitrariedad que en el mundo adulto adquieren las mil máscaras de la impunidad. Desde la callejera hasta la de los gobiernos, donde la justicia se acomoda a las exigencias de los matones, pasando por el abuso a las mujeres o la dictadura de los poderosos.
¿Hasta cuándo vamos a ignorar que los que se atreven al “bulling”, al abuso, a la estafa o la tiranía, también fueron víctimas de algún matón, que también silenciaron su dolor y que en algún momento de la vida dieron la vuelta y se identificaron con el agresor?
Podemos parar esta cadena sin fin, el día en que seamos capaces de asumir con valor las consecuencias del dolor que causamos a otro y la sanación del dolor que nos generan. En ambas circunstancias es preciso dejar de creer que el castigo y la venganza reparan y, más bien, comprometernos con la construcción de un nuevo modo de convivencia en el que nada justifique silenciar el dolor, agredir o discriminar.
Es decir, convertirnos en autoridades reales, entendiendo que ser autoridad tiene menos que ver con mandar a otros y mucho más con ser el “autor”, el creador de una manera de vivir en la que asumir el dolor recibido y generado requiera de nosotros el ejercicio del más alto grado de amor que un ser humano pueda conocer: la compasión frente a sí mismo y frente al otro.
Publicado originalmente en El Espectador. Más en De Dos Haz Uno

sábado, 25 de abril de 2009

Ley del Ritmo

Como consecuencia de las oscilaciones entre un extremo y otro, creadas por la polaridad, el universo se ve sometido a ciclos que se cumplen inexorablemente con un ritmo determinado. “Todo fluye y refluye, todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende. La medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación”. Con estas palabras definió Hermes Trismegisto lo que él llamó “La ley del ritmo”.

Esta simetría armoniosa está también dispuesta en hologramas, que son, en este caso, ciclos dentro de ciclos. Un hombre, por ejemplo, a nivel microscópico vive el ciclo de vida de sus células, y simultáneamente el que marca los cambios en su cuerpo, desde el nacimiento hasta la muerte. En el mismo momento le estarán afectando también: el ritmo propio de la Tierra, que divide su vida en día y noche, actividad y descanso. El almanaque lunar de 28 días, que rige la fertilidad de la mujer. La rotación de la Tierra alrededor del sol que causa las estaciones. Y los ciclos de explosiones solares cada 11 años, que provocan niveles cambiantes de electromagnetismo.

Para percibir los ciclos del macrocosmos nuestra capacidad está limitada por el tiempo. Entonces estos nos afectan, ya no como individuos, sino como especie. Cuando a nivel cósmico un ciclo se completa, todo el universo, incluido nuestro sistema solar, experimenta un cambio de nivel. Ocurre un salto cuántico hacia una realidad más refinada y expandida. Esto lo comprenderemos fácilmente si tomamos como modelo un ser humano. En un hombre estos saltos cuánticos ocurren cada siete años. Entonces en muy corto tiempo un ser humano se transforma: a los 7 años en un ser racional, a los 14 en el adolescente, y luego a los 21 ya es adulto. Así mismo le ocurre al universo. Con cada etapa cósmica cumplida el Todo se transforma, y esa mutación se evidencia también en cada una de sus partes.

Este es el milagro del momento en que vivimos. Estamos ahora saliendo de la noche cósmica y renaciendo a la luz de un nuevo día. En estos últimos años de transición estamos observando como nuestro pequeño mundo azul, rebozante de vida, vive un momento dramático de cambio. Somos nosotros, los hombres de esta generación, quienes seremos los testigos de este salto trascendental, que en pocos años llevará la vida, que la Tierra alberga, a un nivel superior de existencia. Y en el caso de la raza humana al completo despertar espiritual, que abrirá su corazón al universo.

En lo profundo de su ser cada miembro de la familia humana sabe que estos no son tiempos normales. Muchos juzgan con la visión miope de quienes no perciben más allá de lo aparente. Por eso no pueden apreciar que el exceso de violencia tiene como segura consecuencia el retorno del péndulo a la vivencia plena de la paz, y el amor. Esa es la próxima etapa que nos corresponde, y su visión seductora ya debe comenzar a anidar en nuestra mente, desde donde debemos apoyarla y nutrirla con todo el poder del pensamiento.

Consideremos entonces las amenazas que surgen en nuestro entorno solo como fantasmas del pasado, que todavía nos espantan. No les hagamos caso. Abandonemos la percepción de sombras y tristezas, como un niño deja sus juguetes cuando la adolescencia le despierta a nuevos intereses y experiencias. Abrámonos plenamente a las grandes olas de renovación y cambio. Rindámonos al susurro mágico que convoca a la familia humana para despertar y asumir un destino de Luz que nunca estuvo ausente, sino solo dormido.






Noticias de la Ascensión por Hortensia Gálvez - Fuente: De2Haz1

miércoles, 1 de abril de 2009

Para Don Raúl



He despertado con una triste noticia, el Dr. Raúl Alfonsín, ex-presidente Argentino, ha fallecido. Y mis pensamiento se envolvieron de recuerdos de otros tiempos, del Austral, moneda efímera pero también de los milicos, de los desaparecidos, de las huelgas indiscriminadas, del caos dejado por la junta militar. Los años ’80 esperanzados y la vida que corre dejándote marcas indelebles, que como los eternos tatuajes resurgen en mi piel. Habría que contar como en los días soleados un señor que se hacía cargo, se jugaba todos los días contra la masa crítica que se lo puso muy difícil.



Los carapintadas, la Ley de Punto Final, pero también los juicios a los cabecillas, un hito para el mundo civilizado, el informe Sábato Nunca Más por los desaparecidos, el Mercosur y una esperanza.


Yo le voté, y cuando su mandato fue abruptamente interrumpido por el adelantamiento de las elecciones y el elegido fue el innombrable, sentí un vacío enorme y me invadió la certeza que las cosas no mejorarían por mucho tiempo. Odio no haberme equivocado.

Por eso hoy es un día de duelo Nacional Argentino, Don Raúl se lo merece y de todo corazón desde esta distancia, desde otro plano de mi vida, le deseo que descanse en paz y el cielo le de lo que los argentinos no supimos darle.


Solo quería despedirme de Ud. Don Raúl.


Un abrazo,


LPL'09

miércoles, 11 de febrero de 2009

EL LUGAR QUE TE CORRESPONDE


Ahí donde estás es tu lugar perfecto, es el sitio que has generado por correspondencia con tus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. Dios no tiene la culpa si tu vida es miserable, si estás enfermo, sufres, o careces hasta del mínimo para alimentar la vida. Tampoco te sirve de nada lamentarte, luchar para cambiar las cosas, o rezar de rodillas tus consabidas letanías del “dame, dame, dame”. ¡Dios no te escucha! No lo hace porque ya te ha dado el regalo más grande que un padre pueda otorgar a su hijo: tienes a tu disposición sus ilimitados bienes, con una chequera en blanco. Pero tú aún no has aprendido cuales son las condiciones para poder girar a tu favor.

La realidad que vives en este momento, con cada uno de sus detalles, es tu propia creación, y si no haces algo por cambiar tus actitudes, la inercia se encargará de que las cosas sigan igual, o quizás peor. Debes comenzar reconociendo cuáles son los pensamientos, acciones y palabras que te han traído consecuencias tan funestas. Justo en ese punto tienes una lección por aprender, y mucho que transformar en ti mismo.

Si eres de los que se niega a servir y solo sabes quejarte, si solo consignas mezquindad y avaricia, ¿cómo puedes esperar que el banco de la vida te respalde con superlativa abundancia? Si tu conexión con el mundo es de rechazo; si tu disposición es la de buscar fallas en todo y luchar para cambiar las cosas ¿cómo puede tu cuerpo manifestar armonía y salud perfecta? ¿En qué punto se halla tu autovaloración?, ¿crees que eres merecedor de aquello que deseas? ¡Si te consideras lo ”peor de lo peor”, tú mismo te conviertes en el mayor obstáculo para lograr un triunfo! ¿Dónde marca tu termómetro de la gratitud? Si no valoras y agradeces lo que tienes, ¿Cómo esperas que te den más? Si nunca consideras suficiente lo que recibes y siempre quieres más, te arriesgas a que te lo quiten todo, para que aprendas a valorar lo que perdiste.

En todos los planos se aplican las mismas leyes: adquieres derechos según sean las habilidades que desarrolles, el manejo que des a tus recursos, y el grado de compromiso que estés dispuesto a asumir en tus tareas. La prosperidad, la salud y las buenas relaciones son los frutos que produce tu parcela, cuando has sido cuidadoso en el proceso de la siembra. No es posible obtener esas mismas dádivas rezando, y pierdes tu tiempo si esperas que algún día, sin hacer tu trabajo, la buena suerte te conceda lo que tu mano no labró.

Tu realidad presente no puede ser modificada. No es posible sembrar maleza y recoger naranjas, porque hay leyes de la naturaleza que lo impiden. Puedes rechazar la pequeña porción que te ha tocado, y pelear y luchar para alcanzar más beneficios. Pero eso no te conduce sino a incrementar el sufrimiento.

Sabiduría es poder precisar lo que necesitas cambiar ahora, para que tu futuro ofrezca horizontes despejados y no limitaciones. Tus maniobras de cambio comienzan en el nivel sutil de pensamientos y actitudes. No se trata de hacer lo que te gusta, sino de hacer que te guste lo que haces. La solución a tus problemas no la hallarás en cambiar el marco de lo externo, sino en afinar lo interno, para dar lo mejor de ti mismo en cada instante.

Si deseas recibir más, necesitas abrir tu corazón para dar más. Ese “dar más” no significa repartir cosas materiales, pues a nivel físico solo te corresponde ayudar a aquellos que están a tu cuidado, bien sea por lazos familiares, o laborales. Hay muchos más seres necesitados, pero algunos de ellos todavía deben aprender su lección en la escasez, y no debes ser tú quien lo impida. ¡Dar más, sí!, pero de otra provisión que hay en ti, que es más preciosa que el dinero. Tienes un capital, que puede llegar a ser inagotable si lo usas, pero si lo dejas quieto se extingue. Multiplícalo entonces sin reservas brindando: amor, comprensión, paciencia, gratitud, aceptación y respeto a todos los que te rodean. Las leyes universales son sencillas: solo te piden que sonrías, para que te devuelvan las sonrisas.

por Hortensia Galvis / www.de2haz1.com

sábado, 31 de enero de 2009

EL JARDIN INTERNO


Todos tenemos en la memoria la imagen de un lugar que alguna vez visitamos y que nos impactó por su belleza y armonía. Este recuerdo es muy valioso, porque cuando llegan los momentos difíciles, o cuando estamos aburridos, podemos volver a deleitarnos con la serenidad de ese paisaje y revivir aquel momento grato, mientras la vida real continúa siendo gris y amarrada a la rutina. Si no tenemos recuerdos amables, a los que podamos recurrir, también existe la posibilidad de crear nuestro propio jardín interno, que nos sirva de refugio para recuperar la paz perdida.

No importa en qué lugar te encuentres, cuando puedes repetir a voluntad la imagen preciosa de tu jardín interno, su visión te acompaña para siempre. Si te parece interminable la espera en un aeropuerto, o en un consultorio médico; si estás cansado por exceso de trabajo, solo te toma unos minutos visitar ese santuario y recobrar allí tus fuerzas. Hay cierta magia en las visiones agradables que creamos, porque recordar no solo es trabajo de la mente, también nuestras glándulas responden al pensamiento, segregando hormonas, que, cuando la experiencia es grata, nos inducen a estados de calma y a sensaciones de placer.

Relajarnos cuando estamos tensos ha dejado de ser el privilegio de los desocupados para convertirse en la prioridad de quienes desean conservar la salud y el equilibrio. Revivir los lugares hermosos que hemos visitado es una forma de relajación muy efectiva. Imagina que estás en un claro del bosque, al lado de una catarata que irradia nubes de vapor de agua y multiplica iridiscentes arco iris. Visualiza un pozo de aguas cristalinas, rodeado del verde de los árboles que mecen sus ramas al viento. Pájaros de todos los colores suman su canto melodioso al murmullo del agua, que cae estrepitosamente. Allí te sientes descansado y en paz, completamente unido a la naturaleza, que te presta su armonía para que la inhales con cada aliento.

Si lo deseas, puedes crear otro escenario totalmente diferente: ahora estás acostado en la playa bajo el sol radiante, sintiendo el rítmico golpear de las olas, que se llevan todas tus tensiones y desequilibrios. Siente cómo tu cuerpo poco a poco va entrando en un profundo descanso. También puedes optar por visitar un jardín vibrante de colores y aromas diferentes. Tú mismo estás a cargo de construir tu refugio, y es tu privilegio crear belleza con los elementos que desees.

Ten en cuenta que cada uno de los componentes de tu jardín interno tiene un significado. Cada objeto que aparece allí, corresponde a un aspecto de ti mismo; porque la mente crea sus fantasías partiendo de un lenguaje construido con sus propios símbolos. Esto significa que, si en tu jardín interno logras cambiar alguna cosa, algún asunto relacionado con tu vida externa también se estará trasformando. En este trabajo de visualización estás empleando una técnica muy poderosa para acceder a los niveles más profundos de tu ser y establecer allí contacto con los arquetipos vigentes.

Por ejemplo, si en tu jardín interno repentinamente ha brotado un arbusto espinoso, puedes preguntarle qué representa en tu vida y que mensaje quiere darte. En la fantasía los arbustos hablan, así que posiblemente te dará una explicación muy oportuna, y ganarás mucho en comprensión de los obstáculos que tienes en el horizonte. Supón que tu jardín interno un día se llena de ortiga, que, crece desaforadamente ocultando de tu vista las flores. Ponte unos guantes, y arranca de raíz aquella planta, que produce comezón y ardor, y verás que también en el mundo real seguramente habrás transformado alguna situación molesta que te mantenía preocupado.

El jardín interior también facilita las prácticas espirituales diarias. En ese lugar íntimo puedes estar a solas para ejercer el oficio de conectarte con el alma. Aún, llegado el momento de la muerte, no existe ningún bálsamo que suavice y dulcifique tanto la partida, como tener un refugio interno a donde podamos retirarnos cuando necesitemos evadir el dolor y salir de la inestabilidad emocional, que una enfermedad terminal normalmente provoca.

Crear un jardín interno es pues una inversión muy productiva, y el esfuerzo requerido es mínimo. Solo se trata de anticipar la visión del paraíso, y disfrutar a voluntad de la armonía y la paz con la que nuestro cuerpo celebra esa visión tan añorada.

Extractado de De2Haz1: NOTICIAS DE LA ASCENSIÓN, por Hortensia Galvis

http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/noticias-de-la-ascensin/

sábado, 30 de agosto de 2008

Transportes El Mosquito (Agosto 1995)



Longchamps, fin del verano 1969:
Yo conocía a Héctor, conocía los paraísos del campo de enfrente; sabía el lenguaje de la araña de culo verde que vivía en mi ligustro, solo atravesar su fina tela y provocar su cautelosa aparición para disipar un mar de dudas. Todas sus vecinas eran iguales. En mis cuarenta y cinco metros de fondo, toda la extensión de mi casa, eran las hectáreas de mi mente, podían ocurrir muchas cosas y nada a la vez. Mis camiones Duravit más la flota de apoyo formada por dos estupendos y multicolores transportes de coches de plástico Baltasar, esperaban en los galpones de Transportes El Mosquito. El día era aciago, Héctor acababa de mear en el café con leche de su hermana por lo que la única comunicación posible era un discreto silbido de ‘estoy aquí, aunque castigado’. Vivíamos terreno de por medio, terreno de un misterioso tío gordo que aparecía de vez en cuando en un Fiat Spider, con nuestra admiración por ‘La Maquina’ de bienvenida. Ponía a trabajar a todo el mundo para cortar los pastos que nuestros botines de fútbol no habían aplastado.

Otra vez el silbido, está más animado, seguro que se mandará otra, yo a lo mío. El Mercedes 1112 ronronea de felicidad y asoma su trompa de perro sabueso, con su cara de bueno; es el rojo, claro, su gemelo amarillo siempre está en tareas de apoyo. Es un buen camión, pero una de sus dobles ruedas traseras baila un poco haciendo riesgoso el transporte de mucha carga. Adelanto el rojo y comienzo la revisión previa, rutina para enfrentar confiadamente cualquier trabajo por rudo que fuera. Presión de neumáticos, combustible, amortiguadores, embrague, etc. Como colectivo de pasajeros rinden muchísimo, pero como camiones de carga, mucho más. Al menos eso le escuché decir al chofer de la línea San Vicente de las 06.20 de la mañana. Hablaba con un sereno que iba en el primer asiento de vuelta a casa con más ganas de dormir que de entretener al conductor infringiendo la norma.

Tampoco descuido recordar la exactitud con que el chofer pasaba los cambios, primera “¿de cuanto?!! – Escolar- “, segunda, “Pibe, vo’ tené má de doce, te puedo hacer…”, tercera, “…la última sesión, te puedo”, y a la cuarta no llegaba porque ya por el Vivero Ibáñez le hacían seña otros pasajeros, mientras el chofer amedrentaba al estudiante con inspecciones y que la próxima vez…., yo ya había pasado por experiencias aterradoras a bordo de estos transportes atemporales y mágicos, lo recordé en la cara del pibe ‘infractor’ con guardapolvo blanco, de pie, firme detrás del asiento del chofer mientras este le echaba una mirada torva prohibiéndole tácitamente cambiar su rostro culpable.

Héctor no saldrá hasta el atardecer, así que continuo comprobando la flota mientras los destellos del sol eclipsados en verde por la parra, dan un movimiento frenético al patio de la insigne y pujante Transportes El Mosquito.

martes, 26 de agosto de 2008

El Río (Enero 2003)


Aunque no vuelva a pisar el barro del Río de la Plata, siempre sentiré su sensación en mis pies, aunque vuelva, siempre sentiré tus olores, siempre amaré tu recuerdo.

Esta melancolía que me persigue solo puede ser fruto de tu inmensidad, que lo abarca todo por haber nacido bajo tu cielo, Buenos Aires.

Y aunque siempre estas lejos y a veces ausente, sé que estás ahí porque te has quedado un pedazo de mi.

Y aunque no vuelva, siempre estarás en mi, y aunque parezca olvidarte, son ensayos de mi alma que juega a decirte ‘no’.

Hotel de Inmigrantes

domingo, 3 de agosto de 2008

Volar (1993)


Sé bastante de algunas cosas, se un poco de muchísimas, tal vez demasiadas cosas. Muchas de ellas las aprendí por y para los demás, sin ningún victimismo pero reconociendo lo que no fui en su momento (y creía que era).

Hace un tiempo me sentí frustrado, se me acabó aquella tapadera ambiental, el cambio se hizo conmigo, estaba en otro lugar y nada era lo que parecía, solo yo con mis bártulos mentales que vuelco de vez en cuando, unas veces más afortunadamente que otras.
¿Porqué este planteo repentino a la imperfección, insatisfacción?
Es que aminorando las vertiginosas proyecciones de tu cerebro, del mío en este caso, viendo la multitud de momentos en los que describes ondas desde la esencia misma del ser, y soy yo o tú por empatía, siento que es posible volar, que es posible construir el hoy sin fin.
Pero no me conformo y quiero ser más sabio, quiero ser más justo, y muchas veces siento que no lo logro.
Pero hay otras veces, pocas, pero las hay en que siento rozar la perfección imperfecta, que siento el placer de evolucionar y convertirme en otra cosa aun siendo yo. Es como la inexplicable creación de la naturaleza, bella, fuerte, presente en todo, palpable más allá de la muerte.