sábado, 20 de octubre de 2012

Entusiasmo



Cuando se presentan problemas en nuestro camino, tendemos a sentirnos pesados debido a la carga de los pensamientos negativos. La pesadez en la mente nos impide avanzar con entusiasmo y hace que sea difícil inspirar a los demás.

Siempre que me encuentre con una situación difícil, necesito hacer un esfuerzo especial para mantenerme libre y liviano. Cuanto más entusiasta sea, más progresaré. Mi actitud inspirará a los demás también.

Un método para generar entusiasmo es considerar la vida como un juego. A veces las diferentes escenas del juego son fáciles de manejar. En otras ocasiones, la vida nos presenta retos. Considerar tales escenas como retos a superar activa nuestra creatividad y recursos para superarlos y seguir jugando el maravilloso juego de la vida, a la vez que inspiramos a los demás con nuestra actitud positiva y entusiasta.

El entusiasmo nos proporciona coraje, que nos ayuda a usar nuestros talentos únicos para beneficiar a los demás. Entonces empezaremos a descubrir nuevos recursos en nuestro interior, que pueden utilizarse para el beneficio de todos.

Quien está lleno de entusiasmo inspira a los demás y les ayuda a progresar.


Fuente: Brahama Kumaris




domingo, 14 de octubre de 2012

Estar presente


Habitualmente culpamos a nuestra fortuna cuando las cosas van mal. Nos quejamos de que la vida es injusta, o nos arrepentimos de acciones del pasado que han provocado la situación actual. Sin embargo, pensar demasiado en lo que fue mal en el pasado significa que no podemos experimentar plenamente el presente.

En lugar de maldecir mis acciones del pasado, necesito sacar el máximo provecho del presente. Lo que sea que haga hoy, me beneficiará ahora, así como en el futuro. Necesito prestar atención de forma que lleve a cabo las acciones correctas y pueda crear la mejor fortuna para mí mismo.

Entender la importancia de mis acciones es crear mi propia fortuna

A la vez, cuando celebramos, solemos olvidarnos de nuestras preocupaciones durante un cierto tiempo y disfrutamos de la compañía de las personas que nos rodean. Lo que sucede es que una vez que se acaba la celebración, volvemos a nuestros pensamientos rutinarios. Considerar la celebración como algo temporal significa que con frecuencia no disfrutamos tanto de la vida como deberíamos.

La verdadera celebración significa disfrutar de la belleza y alegría de cada momento. Celebrando cada momento mantendremos el entusiasmo en la vida. Dejaremos de buscar ocasiones especiales para estar felices y en lugar de ello usaremos cada momento de la mejor manera.

Celebrar es disfrutar de cada momento



N.B.: De yapa, a continuación, un video en español 'El Cambio' The Shift, para ver relajados en casa (es de 2 horas;-), celebremos. Namaste



sábado, 29 de septiembre de 2012

Más allá de la pancarta (Koldo Aldai)

N.B.: Abriendo una nueva vía de Reflexión II: También el ahora se las trae azuzándonos para distraernos de lo esencial, sin dejar espacio, haciendo mucho ruido. De ahí que el silencio retrospectivo puede ser un factor clave para muchos de nosotros...pero no el silencio del que algunos insensibles pretenden adueñarse, esa es harina de otro costal.
LPL'2012


Zurran duro en estos momentos los policías en Madrid, pero también, en esfuerzo de compasión, podemos llegar a pensar que, abusos aparte, los agentes, la clase política no saben cómo hacerlo de otra forma. Muy probablemente los antidisturbios que ahora agitan su porra junto al Congreso, no saben mantener “el orden” de otra manera, el político adentro de la Cámara seguramente es presa del mismo y monumental despiste. Quizás los manifestantes también. Probablemente todas/as estamos cautivos/as de una desorientación que nos desborda en estos instantes.

Puesto que tocamos fondo, hagamos silencio. Puesto que la confusión se generalizó, hagamos paz en nuestros adentros. Empecemos pues a caminar sobre seguro, tras los valores eternos, tras las apuestas que no caducan. Cede el individualismo y nace la apuesta por el bien común. Cede el desarrollismo desnortado y nace la economía sostenible, amante de la naturaleza, respetuosa de los humanos. Cede la democracia vertical, supuestamente representativa y nace la democracia radial sustentada en gentes proactivas unidas por las nuevas tecnologías. Cede el acero y sus aristas y sus plásticos que lo inundan todo y renace la madera y los cestos de mimbre y el fuego en el hogar y el cuento y los cantos olvidados… Cede el auto arrasador y renace la bicicleta y el saludo cordial a la puerta de casa. Cede el tener y brota el ser, cede el materialismo y se abre ventana a un horizonte eterno…

jueves, 27 de septiembre de 2012

COMPROMISO EVOLUTIVO



N.B.: Abriendo una nueva vía de Reflexión I: Más allá de las creencias que cada uno de nosotros pueda tener, vivimos tiempos en los cuales cualquier iniciativa que arroje luz sobre el actual estado de cosas y ayude a tener otros enfoques que nos saque del materialismo a ultranza que ha caracterizado el paradigma de las últimas décadas, debe ser sometida a nuestra reflexión para que entre todos podamos interpretarlas y hacer algo distinto, algo que nos haga crear desde la estulta nada, la ilusión por lo trascendental de la vida en este planeta sin tener que destruirlo para conseguirlo. 

LPL’2012

Por BRAD HUNTER

Una vez el genial Albert Einstein definió la crisis como la mejor bendición que puede pasarle tanto a un país como a una persona, ya que es sinónimo de cambio y progreso. Quien atribuye a la situación actual sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más los problemas que las soluciones.

LAS CLAVES PARA VIVIR EN TIEMPOS DE CONFLICTOS

Crisis significa una mutación importante en el desarrollo de algún proceso, ya sea de orden físico, histórico o espiritual. Los chinos antiguos pensaban que la crisis es la voz de la naturaleza advirtiendo a gritos que debemos cambiar. La palabra crisis, en chino, se compone de dos símbolos, de los cuales el primero significa peligro y el segundo oportunidad. El actual panorama mundial nos está reflejando la mayor crisis de conciencia que haya afrontado jamás la Humanidad. Es por eso que no debemos evaluar lo que sucede en la economía, en la política, en lo social, etc., como hechos aislados y producto de vaivenes de los sistemas, ya que los mismos sistemas son creación del hombre y son mantenidos por el mismo. La creación dispone de ciclos cósmi­cos evolutivos que se distinguen por incrementos de frecuencias que alteran a los diver­sos estados de existencia que son, en sí mismos, energía. En este sentido es evidente que nos enfrentamos con un problema de adaptación y cambio de la Humanidad a este nuevo estado evolutivo del planeta. No solo el hombre se ve enfrentado a esta situación, también todos los demás seres vivos están experimentando un cambio en los procesos vitales o en la vida en sí misma. Cada representante de especies viviente en la Tierra dará un completo examen de exigencia o de adaptabilidad para determinar su habilidad para cumplir con las exigencias que le imponen las nuevas condiciones. Evaluar individualmente la crisis a niveles económicos, políticos, sociales, etc. es no comprender el curso evolutivo al que se enfrenta todo el planeta. Igual que un orden jerárquico, si la Tierra se altera, se alterará el ser humano; lo que traerá como consecuencia la alteración de todos los sistemas que el mismo ser humano mantiene funcionando.

EL CAMBIO ES POR ENERGIA 

Los nuevos patrones frecuenciales de energía que emanan del Centro de la Galaxia alteran los ciclos de emisión energética que el Sol irradia a los planetas del sistema estelar. Estas energías, al llegar al planeta, impactan en el campo magnético de la Tierra, el cual actúa como un escudo protector de radiaciones nocivas para la vida. Al incre­mentar los niveles que recibe terminan afectándolo los patrones climáticos causando el tan conocido “calentamiento global"; y esa misma energía produce también el magnetismo humano, ciertas alteraciones que afectan los aspectos psicofísicos de cada uno de nosotros. A pesar de no poder verlos o percibirlos naturalmente poseemos cuerpos sutiles, los cuales son los primeros en recibir los cambios y las alteraciones producto de la energía entrante. Al impactar las nuevas frecuencias en dichos campos, en especial los conformados por los llamados Cuerpo Emocional y Cuerpo Mental, se estará experimentando una “limpieza” y un “recalibrado” de las frecuencias personales a fin de permitir su alineamiento con la esencia más profunda del alma de cada persona. A mayor desajuste que la energía provoque mayor será la crisis personal que deba transitar cada uno de nosotros, generando comportamientos y reacciones (mentales y emocionales), de alteración y alta polarización. La manera en que intercambiamos energía y la manera en que creamos y con­ducimos nuestra cultura global es lo que genera la crisis como parte de la transformación. Como hemos sido inducidos a creer que el dinero lo controla todo, se nos anima a que consideremos esta crisis como algo exclusivamente financiero y económico. No existen soluciones mágicas, ni místicas, sino el trabajo personal basado en el conocimiento del proceso en marcha. El trabajo personal debe estar basado en la búsqueda del equilibrio y de la recalibración; y para ello se requieren cambios en la forma en que vivimos en “términos energéticos”. Una crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización caracterizado principalmente por la incapacidad del individuo para abordar situaciones particulares utilizando los métodos habituales para la solución de problemas. Por lo que cono­ciendo la causa que genera la crisis podremos atacar las consecuencias y con ello aprovechar el potencial que nos ofrece la crisis para obtener resultados de superación personal y evolutiva. En estos momen­tos estamos bajo un proceso que nos obli­ga a buscar la expansión de la conciencia y la necesidad evolutiva nos lleva a liberar viejos patrones de vida que van quedando obsoletos a medida que evolucionamos.

COMPRENDIENDO LA CAUSA

Estamos transitando un período en el cual las estructuras de creencias que conforman el sustento del sistema humano actual sucumben como resultado de los cambios energético-conscientes que son producto del fin de un ciclo planetario y cósmico y del inicio de otro. Se manifiestan como conflictos en y desde las estructuras sociales hasta las familiares y personales. El ser humano se enfrenta a planteos existen­ciales que son motivados por un cambio de conciencia que se presenta como parte de las alteraciones que se suceden en todos los frentes del medio en el que se desarrolla (medioambiente, orden social, trabajo, economía, seguridad, etc.). Momentos críticos requieren decisiones críticas.

EN CRISIS ES MEJOR PENSAR QUE LAMENTARSE

En crisis hay que dejar los problemas de lado y focalizarse en las soluciones, no estancarse en los problemas, sino movili­zarse en crear soluciones. Debemos identi­ficarlo que nos alimenta la esperanza y saber siempre buscar en ese recurso la fuerza y el poder de reacción. En crisis hay que apelar a lo racional por sobre lo emocional. No situarse jamás en el lado oscuro de la crisis. En una crisis de evolución jamás debemos focalizarnos en lo involutivo, siempre situarnos sobre los atributos que nos ayudan a la auto superación, el valor, la ética, la moral, el amor, la solidaridad, el sen­tido común, la claridad de mente y la visión integral de la situación nos permitirán alejarnos de todo lo que genera un estado de crisis irresoluta. Las crisis solo pueden ser transformadas por la actitud que adopta el hombre frente a ellas. El optimismo no es la solución, pero ayuda a tener la actitud adecuada frente a la situación. El optimismo no es garantía de éxito, pero el pesimismo sí es garantía de fracaso.

LA CRISIS DE EVOLUCION

Esta crisis no es igual a ninguna otra que se haya presentado en la antigüedad. Los que se aferran a mantener funcionando los viejos esquemas de control y dominio aplicando la teoría de “fuerza y poder es supervivencia” están equivocados. La teoría de Darwin, basada en la evolución del más fuerte, debe ser reemplazada por la teoría de evolución, en la que el que más se adapta a ayudar a la creación en su proceso de crear es el que evoluciona. La actual Humanidad que sucumbe frente a la crisis es aquella que basó sus sistemas de vida en el dominio de la naturaleza, su control y manipulación, logrando con esto solo desorden en los ritmos y ciclos naturales, destrucción de ecosistemas y contaminación. Los cambios los impone la naturaleza y ahora el hombre lo sabe. La Naturaleza toma las decisiones y el hombre debe adaptarse al mandato superior mediante el respeto y la adaptación. Este es un proceso de Amor, no de subsistencia por agresión y supervivencia, esos son conceptos errados del hombre y que lo han conducido a la crisis actual. En este punto estamos necesitando liberar la energía de “control” y de agresión que albergamos hacia la Naturaleza para empezar a considerarla como nuestro sustento y nuestra sabiduría. Tenemos que dejar de temer a los “desastres naturales” y aprender a trabajar con la Naturaleza en Paz y en Armonía. Cuando aceptamos que la sabiduría de Dios fluye a través de la Naturaleza, aceptamos que hay un plan “mayor” que está ahí para nuestro bien más elevado. Nos entregamos al Flujo de ese Amor y al surgimiento de las nuevas energías. Confiamos en que todo saldrá bien y empezamos a alinearnos armónicamente por nosotros mismos con el flujo de esa nueva energía. Cuanto mejor podamos alinearnos con ese flujo de Amor que se expresa a través de la Naturaleza, mejor podremos sentir el plan superior que está surgiendo. Cuánto más nos retraiga en la creencia en el dinero y el control, más pánico y nerviosismo sentiremos, junto con una sensación de pérdida y de desintegración. Sencillamente no funciona, así que estamos aprendiendo a dejar que se vaya, a alejarnos de ellos y a alinearnos con lo que sí nos da resultado y fluye para nosotros. Y cuando alcanzamos ese “flujo” del amor. . . ya estamos en Estado de Gracia. A medida que seamos conscientes de ello. . . algún tiempo después. . . grupos enteros de nosotros entrarán en esa Gracia . . . y después serán ciudades y países enteros. . . Ese es el Plan para la Nueva Tierra. Y empieza desde lo individual hacia lo colectivo.


jueves, 9 de febrero de 2012

A-Dios hermano Luis...

Recorriendo titulares hoy (01FEB2012) me detuve en uno de La Nación de Buenos Aires que reza ‘Las 5 cosas de las que nos arrepentimos antes de morir’. Una enfermera australiana de cuidados intensivos o paliativos según la traducción del periódico, y enfermos terminales acaba de publicar un libro donde desgrana sus vívidas experiencias con los pacientes que en sus últimas semanas le confesaban sus últimos pensamientos y reflexiones, cosa que a priori me atrajo tremendamente. 

Frente a la muerte nuestra sociedad tal y como la creamos, al menos la occidental, tiene un concepto finito y de perdida con una dudosa resurrección, eso marca el subconsciente colectivo de tal manera que hasta que no llegamos al punto crítico donde, por nuestras dudosas creencias desfallecemos, no despertamos a una realidad superlativa que está por encima de las rutinas materiales y de ser lo que otros ven que eres y tu no sientes. Quizá es ahí donde nos nace como un diluvio de claridad en donde vemos todo aquello que debiéramos haber hecho distinto, aquello que no hicimos, o no fuimos. Por lo pronto reflexioné sobre los arrepentimientos más expresados y no dejé de reconocer lo que todos en nuestro fuero interno, en mayor o menor medida aspiramos alcanzar y día tras día intentamos con mayor o menor suerte. Sin duda los momentos felices compartidos, las personas que amas, el equilibrio, ser mejores, ser felices. Pero lo fundamental, solo se trata de vivir esa es la historia... 

 Los cinco grandes arrepentimientos 

 1- Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera 

 2- Ojalá no hubiera trabajado tanto 

 3- Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía 

4- Habría querido volver a tener contacto con mis amigos 

5- Me hubiera gustado ser más feliz 

Entonces me digo ¿Porqué debo ir hacia las viejas trampas como bálsamo de estados presentes por 1 y 3? ¿Qué sentido tiene trabajar si no lo hago con pasión y pensando en el bien común, ejerciendo 1, 2 y 3, y hasta de vez en cuando incidir en el 5? Y enlazando con lo anterior, ¿porqué debo estar tan absorbido por el sistema hasta el punto de no tener tiempo para los afectos, por el 4, y por ende no poder llegar a 5... 

 * * * 

En el ‘no tiempo’ de escribir este post se ha ido El Flaco, Luis Alberto Spinetta que tocado por el cáncer falleció ayer (08FEB2012) a sus 62 años. Según declaraciones de su primer amor y musa inspiradora de ‘Muchacha Ojos de Papel’, Cristina Bustamante desde Los Ángeles, él le dijo al hilo del teléfono: 'Estoy preparado para esto, vengo preparándome toda la vida para este momento, y yo ya dije todo lo que tenía que decir'

* * *

Tu verbo de paz me ha acompañado toda mi vida, tu música inspiradora me ha sacado de los agujeros del destino. Hoy es un día muy triste por tu ausencia aunque me queda tu sencillez, tu música, tu voz acompañando el latido de la vida. Allí donde estés en tu viaje, que Dios te de multiplicado lo bello que has sabido darnos a todos con tanto amor. ¡Hasta siempre Flaco! 

LPL’12

"Este día empieza a crecer / voy a ver si puedo correr ... Tengo que aprender a volar / entre tanta gente de pie ... Tengo que aprender a ser luz / entre tanta gente detrás ..." L.A.S. 




sábado, 28 de enero de 2012

Bloguear no es escribir

“Bloguear no es escribir. Un blog es como un grafitti con signos de puntuación.” [El personaje de Elliott Gould enla película Contagion  de Steven Sodegbergh]


No estoy de acuerdo, además...

Primero lo compartes con el éter, luego con los amigos y seguidores, después con los tiempos cambiantes donde la escritura puede tomar otras formas, las formas de aquellos que se lo encuentren en un hipotético futuro, pero sobre todo y fundamentalmente lo compartes con tu presente aunque el pensamiento anterior ya forme parte del pasado. Puedes dejar de escribirlo por un tiempo como me ha pasado durante todo el último año pero sabes que te espera, que está ahí como aquel libro aun no leído, esa tarea pendiente y el propósito de un día de euforia.

Está claro que no hay un editor, un revisor (bueno, sí hay uno mismo auto revisando) ... es como sale, es como se da. Pueden llamarla literatura instantánea, acorde con los tiempos que corren tan perentorio para tantas cosas. Pueden llamarle exhibicionismo de red, desarrollo del ego cibernético, un arañazo en el espejo del infinito (by Axel), un grito en la oscuridad, un susurro en un día de sol, un secreto nunca confesado. Cualquiera que sea la etiqueta, el ‘tag’, llámame como quieras pero llámame, porque hoy estoy aquí y mañana no lo sé, porque ahora soy presente y después de este instante soy pasado.



Pinturas rupestres, Monfragüe


Pero ¿quién es ese que intenta por todos lo medios quitarse el empaste del tercer ojo?, muchas veces creo que soy yo mismo.

Si bloguear no fuera escribir habría que dejar de considerar las pinturas rupestres como alguna forma de comunicación, o los jeroglíficos graffiti, y los graffiti un mero capricho y no la voz de pibes disconformes con el sistema tratando de disentir en un trazo ininteligible para el que no está en la misma onda.

En que dimensión podré descansar del trajín incesante de las realidades mundanas si no es en el rincón apacible de mi blog, todo un descubrimiento para quien se pasó la vida escribiendo en servilletas de bar, pequeños blocks de notas (¿precursores del blog con lectores ocasionales?), en viñetas de historietas (comics o teveos en España) caseras y en satíricos dibujos de oficina captando instantáneas de los personajes en que nos convierten las diferentes modalidades de trabajo organizado.

Bloguear puede ser más que escribir, mas que comunicar, puede ser una oración, una plegaría, energía proyectada o simplemente una forma de poner en orden tus pensamientos; una esquina donde recostarse, el mensaje en una botella.

LPL’2012

jueves, 7 de abril de 2011

SOLIDARIDAD Y SABIDURÍA

He publicado algunos post originarios de una publicación de un amigo colombiano, Santiago Mariño, que puntualmente nos envía el boletín de De2Haz1, pero siempre lo he hecho solo de la columna principal que suelen ser escritos de personas con mucho por compartir y con una sabia temática para y por la vida; digo esto porque esta vez incluyo el comentario previo de Santiago al sentirme desnudamente identificado. Os recomiendo pasaros por De2Haz1, ahí hay buena energía, onda o como queráis llamarle.  Gracias Santiago.
Lpl


"ser agradecido desencadena la plenitud de la vida, convierte lo que ya tienes en suficiente, y trae paz al ahora"
Melody Beattie

¡Hola!

La auto-observación que cada quien hace de sí mismo debe ser constante y permanente. Bajar la guardia en este aspecto es un lujo que no podemos permitirnos en estos tiempos.

¿Te estás permitiendo salirte de tu zona de comodidad? ¿O eres un juguete del deseo de tu mente por mantener el control?

¿Te auto-observas sin crítica? ¿O cada vez que te pillas un comportamiento que no te gusta te juzgas y te das palo (y de paso fortaleces el poder que tu mente ejerce sobre ti)?
 
En servicio,
Santiago
Coach en Inteligencia del Cambio
www.SantiagoMarino.com









Solidaridad y Sabiduría:

EL SENTIDO DE SENTIR, por María Antonieta Solórzano 


El año pasado, con ocasión del terremoto de Chile, la noche de ese domingo apareció en un noticiero un hombre que llevaba sus pertenencias en una bolsa. Iba camino a un refugio y cuando los periodistas le hicieron la típica pregunta de ¿cómo se siente?, él contestó: “Esto hay que aceptarlo y seguir adelante porque la naturaleza es así”. 
Este hombre parecía invitarnos a entender que la naturaleza es incierta, que hoy se tiene pero mañana no, que la serenidad es el estado mental donde el contacto con lo esencial puede aflorar. Pero, en contraste, lo que nos ocurre es que aceptamos vivir inmersos en las angustias y ambiciones de luchas por el poder en el seno del hogar o en la arena política. 

Al buscar los privilegios igual podemos, en la vida familiar por ejemplo, contarle al grupo de los “malos” del colegio un secreto de un hermano y convertirlo en el hazmerreír del curso. O, desde lo político, hacer coaliciones donde los adversarios pueden perder desde su prestigio hasta la vida. 

Hace más tiempo, con ocasión del terremoto de Chile de 1960, una niña de 11 años que se sintió conmovida con la situación le pidió a su padre que pintara un cartel con unas manos pidiendo ayuda para los afectados. Ella escribió su nombre y esperaba que sus compañeros la ayudaran a recolectar cosas. Llegó al colegio y puso el cartel en lugar visible. La directora de curso lo arrancó violentamente, fue hasta el salón y la regañó por su deslealtad y sed de protagonismo. La niña no debía hacer esas propuestas a título personal, sino a través de ella que era la autoridad. 

La iniciativa se llevó a cabo a nombre del curso, con el compromiso y la motivación humillada de la niña, pero con el crédito para el adulto responsable. La actuación de la profesora estaba dentro de los cánones de nuestras formas de convivencia: el que tiene poder lo usa para ganar prestigio y privilegios. Al que no lo tiene hay que confundirlo, decirle que cuando siente solidaridad con los desposeídos es desleal y después sacar ventaja del sentimiento de culpa generado en esta estrategia. 

Curiosamente, los desastres naturales ponen al descubierto una realidad más profunda: nada que se consigue con las artimañas del poder dura para siempre. Sólo podremos construir una sociedad capaz de enfrentar la adversidad inevitable, cuando desarrollemos la humildad y serenidad suficientes para apreciar que la solidaridad y la sabiduría son más esenciales a la vida humana que el prestigio y el poder.


(María Antonieta atiende consulta individual y realiza otras actividades relacionadas con su práctica profesional según se le solicite. Para mayor información, por favor escribe a: mariaantonieta.solorzano@gmail.com)
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Publicado originalmente en El Espectador

lunes, 3 de enero de 2011

Al final es la inmensa Pampa

«Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela,
que al hombre que lo desvela
una pena estrordinaria
como el ave solitaria
con el cantar se consuela...».

-Martín Fierro de José Hernández –

Quiero empezar el año rompiendo el silencio de mi blog, silencio que no pretendo justificar al romper el silencio. Quizá por eso empiezo con la primer estrofa del Martín Fierro y como ave solitaria con mi cantar me consuelo.

El pasado, ha sido un año complejo, por dentro y por fuera, en las orillas y en alta mar, en la montaña y en el valle, para terminar en una llanura inmensa e inabarcable que no promete nada y a la vez atrae, incita, impulsa a caminarla sinfín. Como la Pampa de la Historia Argentina de Fresán, como la Pampa de mis sueños recurrentes donde sobrevuelo su inmensidad.

No pretendo tampoco hacer un balance exhaustivo de estos doce meses donde el tiempo no es exactamente lineal, si no ondas a veces más pronunciadas, otras plegadas y replegadas dando la sensación de inmovilidad en los momentos aciagos. Esos momentos que algunos llaman bajón o depresión, pero que yo identifico o proceso más como reflexión, esa reflexión que produce la hemorragia verbal de lo largamente contenido; como el punto donde recobro la energía y disposición suficiente para salir de mi mismo para poder contarlo. Ondas suaves en otros momentos que atraviesan mi cuerpo transformándome... No, no me gustan los balances, siempre tan relativos.

«Yo he conocido esta tierra 
en que el paisano vivía 
y su ranchito tenía 
y sus hijos y mujer... 
Era una delicia ver 
cómo pasaba sus días»

-Martín Fierro de José Hernández –

Ya nada es lo que era, las rutinas de la humanidad se han visto trastocadas por un vendaval de acelerados cambios, unos provocados otros fortuitos, pero son cambios de largo alcance, cambios que no terminan aun de asentarse y que aun traerán más cambios, y que obliga a la mayoría de nosotros a ser concientes de que algo diferente está pasando. Más allá de nuestras creencias y experiencias, más allá de todo lo conocido; esto nos lleva a un permanente ‘revival’, a recrear con fruición lo que fuimos, lo que sentimos en el pasado, léase: libros, música, moda, objetos, personajes... nuestro mundo actual, pese a la tecnología, es un permanente mirar por el retrovisor hacia tiempos más amables, más amados. En definitiva, que se agotaron todos los manuales, todos han quedado obsoletos ante lo que vendrá.

Esta es mi perspectiva, mi punto de vista, mi sentir. Esto es lo que he vivido en este 2010.

En lo personal, la satisfacción de haber podido arrancar con un modo de vida diferente, donde el trabajo se compagina con el desarrollo personal. No es sencillo teniendo en cuenta los tiempos que tocan, ni tampoco exento de riesgos y dificultades, requiere una cierta dosis de arrojo y de replanteamiento del estilo de vida convencional. Ciertos desajustes familiares, la satisfacción de haber retomado el contacto con familiares y amigos en tierras lejanas. El poder dedicarme totalmente a crear formas de hacer mejores los viajes, el estar en constante movimiento. Muy adentro la misma búsqueda que provoca la insatisfacción de la existencia, siempre con la certeza que hay algo más. Algo más, que al final es la inmensa Pampa.

Queridos afectos, amigos y blogueros que el 2011 nos depare lo mejor de nosotros mismos, que se cumplan la mayor parte de nuestros deseos (no siempre se puede tener todo), disfruten de la vida, de los amores y de los placeres.

Abrazo,

domingo, 1 de agosto de 2010

Llaman

No se puede estar en todas partes. Tal vez en un estado diferente ese anhelo termine por ser realidad, y todos podamos compartir las experiencias de todos, ser finalmente unidad. Mientras, hay esto, esta ansiedad de saber que en todas partes pasan cosas, ansiedad tenuemente aplacada por los cotidianos triunfos de nuestros pequeñísimos mundos particulares. En muchos otros momentos malogrados por la densidad del sistema.

Política y economía del ser que no termina de entender que estamos al final de un camino que comenzó hace mucho tiempo, cuando no había fronteras y la premisa era solo sobrevivir, casi estamos volviendo a lo mismo, solo que más sofisticados: ahora podemos camuflar nuestros primitivos instintos de supervivencia a través de modernas tecnologías que hacen que el día a día sea más llevadero.

Aun así de todas partes me reclaman. Me reclaman los recuerdos, que a veces  parecieran no ser del todo míos. Me reclaman los lugares en los que alguna vez he vivido intensamente. Me reclaman las historias que de tanto repetirse quieren ser fábulas, leyendas, mitología, historias urbanas de mi propio ser. Me reclaman los caminos, los trayectos y sus paradas. En fin, todas las voces que alguna vez pronunciaron mi nombre, para bien o para mal; todos los contactos y todas las caricias, afectos y amores.

Tuve que viajar tanto tiempo y tan lejos para comprender algo que llevaba dentro; desde este punto, como el viajero que toma resuello a la vera del camino, me paro y sigo mirando a mi alrededor con la curiosidad del niño que aun soy, para descubrir una y otra vez la maravilla de la creación.

Tienes que ser más creativo, dicen por ahí, y la creatividad no es más que un momento inspirado por ese detenerse y mirar, mirar viendo y aprehendiendo ya no solo con la vista si no también con el corazón, despojado de todo deseo, en paz con el pasado, armonioso con el presente, sin inquietud por el futuro.

Hemos perdido la heroicidad de vivir, nos conformamos con victorias digitales y glorias de plató. No está mal que el ocio distraiga masas, pero es decepcionante que solo nos quede esto y que la humanidad le cuesta dar el paso de asumir el inmenso fracaso de la civilización, abocada al conformismo de que siempre puede ser peor, que vivimos en el mejor mundo posible. Que la democracia hoy dominada por los mercados, entes convenientemente invisibles pero con nombres y apellidos, es la única alternativa al caos es una falacia utilizada para dominar a esta masa que creyó que el Cayenne y la casa con piscina era para todos (sic), que la isla privada es un derecho, e innumerables materias fecales más... mientras los desechos no son vistos todo luce inmaculado para regocijo de las clases, pero ya casi no queda sitio donde esconderlos.

Disculpadme, me voy, que me llaman...

Lpl'10


Soon by Yes

Soon oh soon the light
Pass within and soothe the endless night
And wait here for you
Our reason to be here

Soon oh soon the time
All we move to gain will reach and calm
Our heart is open
Our reason to be here

Long ago, set into rhyme

Soon oh soon the light
Ours to shape for all time, ours the right
The sun will lead us
Our reason to be here
The sun will lead us
Our reason to be here...



domingo, 25 de abril de 2010

With a little help from my friends


Definida por la filosofía como un problema metafísico u ontológico, la realidad ha propiciado ríos de tinta intentando ponerle nombres y apellidos para que sea tan real como nosotros mismos. Otros en cambio, han hecho constar que solo en relación a la experiencia podemos adquirir una idea justa acerca de lo que es la realidad, es decir  pienso, luego existo, ergo vivo luego existo. Arrogarnos el derecho de pensar ya es en sí mismo una trampa del ego.

Kant nos dice que el postulado para el conocimiento de la realidad de las cosas, exige una percepción; por consiguiente una sensación acompañada de conciencia del objeto mismo cuya existencia ha de conocerse, pero es preciso también que ese objeto concuerde con alguna percepción real según las analogías de la experiencia, las que manifiestan todo enlace real en la experiencia posible.

Experiencia, lo que vivimos desde nuestro nacimiento con mayor o menor conciencia, es moldeado por un sinfín de factores ambientales y de tiempo lineal. Mi experiencia de vida en diferentes países me han forjado un carácter abierto, pero mis vivencias son de una Argentina de hace más de 20 años, las de Brasil de hace más de 30, hoy son otros países.  Vivo en España con el ambiguo privilegio de haber asistido a su década prodigiosa, no me cansé en estos años de predicar en el desierto acerca de todo lo que había y se estaba pasando por alto como sociedad, que no todo era bienestar económico, que tenía que ir acompañado de un cambio cultural, de como deseaba participar de alguna manera. España se fue a Europa y Europa no la devolvió, y ahora al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar ... Si algo aprendí en los viajes, es que nunca volvemos a ninguna parte, por eso siempre vuelvo a los destinos para redescubrirlos.

Y me he metido en estas honduras a raíz de este tiempo convulso que vive mi país adoptivo, que es tan mi país como mi querida Argentina, aunque a los propios nunca se le oiga decir mi país (al principio pensaba que al decir mi pueblo decían mi país, más tarde descubrí que no era así), aquí se dice ‘este país’ lo cual a primera vista libra al interlocutor de cualquier responsabilidad, o al menos del compromiso. Hoy no voy a desgranar este controvertido tema que da para muchos posts, sí lo haré más adelante.
En estos días, de tiempos convulsos como dije antes,  disfruto trabajando con el objetivo de salir adelante con nuestro pequeño-gran proyecto de empresa. Pequeño por lo iniciático y grande por la ilusión y como no, la experiencia puestas en ello. Pasé de las grandes corporaciones al camino emprendedor, como muchos otros están haciendo en estos momentos, acicateados, obligados o aprovechando la oportunidad.


En los años que llevo viviendo aquí he conocido muchas personas del sector en el que trabajo, conocidos y amigos, la misma dinámica cambiante y evolutiva del turismo se me antojó como una rueda, ya que siempre te vuelves a encontrar con las mismas caras, y con quien negociabas arduamente para que te provea un servicio un año quizá al siguiente te estaba comprando a ti, o bien el que desde su ámbito de poder rechazó tu candidatura a un puesto a la vuelta de los años ha venido a pedirte trabajo, y así un sin fin de situaciones de lo más diversas. Siempre me he caracterizado por el trato franco y la aplicación de una ética profesional siempre adaptada a los tiempos, por lo cual se me podrá tachar de muchas cosas pero nunca de incoherente. Y esto viene a cuento de cómo cambian las personas según sea tu situación de ventaja o desventaja respecto de lo que puedas aportar, según la subjetiva experiencia del otro (las analogías de la experiencia), y en estos días de reconectar con las personas que me pueden ayudar en mi andadura, compruebo una y otra vez cuan vigentes son mis percepciones. Actualmente estoy recibiendo más ayuda desinteresada de otros países que del mío propio, donde todo el mundo está ocupado con una crisis que tiene más de depresión social y ‘sálvese quien pueda’ que de un mea culpa y empecemos a movernos (juntos) para poder salir. Y esta ayuda puede ser una palabra de aliento, un apoyo incondicional, un apoyo comercial o meramente una palabra amiga, porque ayer, hoy y mañana, seremos siempre los mismos. Esta es la realidad, y en el camino nos seguiremos encontrando, y esto los saben todos aquellos que me conocen, siempre he sido agradecido y aun en mis picos más altos de stress laboral, nunca me he negado a ayudar a quien lo necesitaba.

No sé cuantas veces he ido al ya desaparecido cine Ritz de Buenos Aires a ver Woodstock en la trasnoche, entre otras tantas escenas para la posteridad, una de las canciones a mi entender mejor versionada de la historia está ahí, interpretada por un Joe Cocker pasado de rosca. Han pasado muchos años desde esos lejanos 70 y desde luego mi alma aventurera que siempre ha viajado se ha resistido de mil formas a sentar cabeza. Aunque he dado muchas vueltas y ha sido difícil  seguirme la pista, las personas queridas siempre han estado en mi memoria y en mi corazón, y en homenaje a ellos y a estos tiempos, me quedo con la parte más bella dedicándoles este With a little help from my friends  que me sigue sonando con la misma emoción que la primera vez. Esta es mi experiencia.


Lpl'10




miércoles, 10 de marzo de 2010

Mi Música

Muchas veces mis propias palabras se quedan huérfanas de significado, y no precisamente porque pierdan el sentido al repetirlas como cité en otro post donde rememoraba juegos de mi infancia, es algo más inmediato, es algo que se siente con desazón y tristeza; la palabra se desgasta y ya los receptores se tornan meros compañeros de asentimiento y corroboración, actores que junto a mi participan del enloquecido juego del vacío cultural del día a día. Si, suena crudo, violento, casi un insulto contra la bondad de tantos escritores buenos y también malditos o incomprendidos que hicieron de ellas, de las palabras, un monumento a la belleza expresiva del ser y no ser al volcarlas al papel.

Hago esta reflexión desde un momento de incomunicación verbal, donde la letra es la única que acompasa mi sentir, como la sombra sigue a  mi figura por cualquier camino, una compañía que no exige más que mi corazón palpite a mi mente el acto siguiente y así explotar de los actos cansados de representar significados, esperando siempre paciente el gran protagonista que será ya el rol definitivo de la existencia. Ninguna expresión por compleja me quita el sueño o me sorprende, puedo estacionarme en ella y divagar por sus vericuetos, puedo dormirme y usarla de almohada, y aun así seguir experimentando la agridulce certeza del no diálogo, la terrible soledad del monólogo.

Así, cuando descubro esas palabras, callo. Como Claudio en Últimas Imágenes del Naufragio de Subiela que las tacha hasta que ya no le quede ninguna, porque al llegar ese momento no necesitará más de ellas.

*[Claudio: Voy dejando... lugares libres en mi cabeza para... llenarlos con cosas nuevas.
Roberto: Si seguís tachando palabras un día te vas a quedar mudo.
Claudio: Ese día no necesitaré hablar.]

Y, cuando callo, comienza la música. Desde siempre pensé que a todo el mundo le sucedía. Pensé que las mañanas de la humanidad se poblaban de música acompasada por los rayos del sol que supo ser mi fuente de energía extra cuando exhausto de pasión corría detrás de los sueños. Hoy esos sueños soy yo mismo y la música sigue, lo que persigo tal vez sea como el final del arco iris que a medida que avanzas siempre está a la vuelta de la esquina, como el futuro, esa ilusión que te venden cuando eres joven para que vayas a por ello como a por la última novedad tecnológica, el centro prometedor de cualquier ciudad de neones y cowboys de medianoche.

Pero la música, ese lenguaje que entienden hasta las estrellas de Sagan, sigue sonando cuando callo, se despierta conmigo después de morar en mis sueños, e irrumpe con cálido desparpajo en cualquier conversación trivial acompañando el contexto de una aseveración, apoyando la mirada inquisidora de mi interlocutor y yuxtaponiéndose entre los pliegues de mi realidad. Esa música que templa mi espíritu puede estar incluso en los ambientes más prosaicos y menos favorables para su ejecución, en una negociación laboral o en un día sin esperanza. Como en la canción para los días de la vida del Flaco, mi duende se abre para que nadie me quite mis canciones porque el silencio sabría a final y la música nunca debe dejar de sonar. Ese refugio de mi mente y gozo de mi corazón que pasa a través de mi vivificando las fibras de mi ser me asegura estar a través del sonido.

La primera vez que ‘vi’ un sonido fueron los de las guitarras de Pink Floyd en Dark Side of The Moon, abrazado a la locura de aquellos años llenos de música en Brasil. Pero sentirlo creo que fue desde siempre. Quiero que la música siga sonando para que mis silencios no pierdan su sentido.

LPL'10


*Extracto de los diálogos del film  ‘Ultimas Imágenes del Naufragio’ – 1990 - de Eliseo Subiela
Imagen: Kandinsky, Composición VII

miércoles, 3 de marzo de 2010

De la malaria y la otra ‘malaria’




En el instante del desfallecimiento intuí que solo me quedaba un sentido, el de la vida y la muerte. Si hace poco más de diez años mi claro impulso fue sobrevivir a la malaria, es evidente que debo hacer algo más en esta dimensión de mi vida, que aun me queda camino y esta experiencia ha sido el acicate para seguir vivo con más conciencia de estarlo.

Por ello hoy celebro ser consciente que a ese algo más vamos a llegar con todos los que amamos y no sumiéndonos en el ostracismo fatalista del que reniega del mundo.

La malaria me sobrevino de improviso como todas las cosas que cambian tu vida, después de un viaje profesional a Costa de Marfil con colegas en el cual fui el único elegido por un anopheles portador del plasmodium falciparum, el más letal de los protozoos parásitos con un índice del 90% de mortalidad. O sea que, poder contarlo me hace un afortunado valedor de ese 10% que sobrevive a tan formidable invasor del cuerpo humano.

Y el desfallecimiento en estos tiempos se da con todas las intensidades posibles, y nos obliga a elegir constantemente, hablo de los que sufren con mayor, menor, grave intensidad. De los que pierden la esperanza por un trabajo arrebatado sin recompensa alguna, por un afecto que deja esta vida, por el desengaño del futuro que nunca llega, por el día a día cada vez más denso y opaco, por las catástrofes ajenas y propias, por el vacío de la existencia...

Esta es la otra malaria, la malaria del lunfardo porteño, la mala racha, el paro, la falta de trabajo y por ende, de dinero, la inseguridad ciudadana (sic) ergo paranoia urbana, la malaria que otrora perteneciera al llamado tercer mundo que paradójicamente también es occidente (nunca supe donde estaba realmente ese tercer mundo si bien, teóricamente, he nacido en él), ahora se ha cebado con el planeta.  El sistema colapsa por nosotros mismos, por nuestra civilización.

Cualquiera que viaje un poco, comprobará que para algunos aun subidos en  las mieles del sistema, la malaria es una cosa muy distinta para el campesino que le ha usurpado su tierra la misma multinacional para la que trabaja el satisfecho empleado de la urbe. Que sobrevivir no siempre es sinónimo de infelicidad, que una comida frugal en buena compañía puede ser una fiesta mucho más vívida que una degustación en presencia del más prestigioso chef del momento. Que muchas veces dar es más satisfactorio que recibir, aun en la peor de la situaciones. En etapas extremas de mi vida he sido ayudado por gentes infinitamente pobres que me dieron lo poco que tenían para saciar mi hambre (he dicho bien, hambre no apetito) y pude experimentar su alegría al dar.

La malaria que debemos desterrar, es la del espíritu, esa que no nos deja mirar al otro desde otra perspectiva y ejercitar la mirada que no distingue entre razas ni cultura, la mirada sin miedo a lo diferente para poder aprender y aprehender lo distinto. Esto nos hará más ricos y más preparados para afrontar tiempos inéditos, tiempos en los que los viejos paradigmas han dejado paso a un nuevo mundo donde está todo por hacer, todo por reinventarse. La ofuscación  de los sentidos no nos deja ver que siempre, siempre hay una salida que nos redime y en el más inesperado momento una mano tendida. No hay que dejar que nos pueda una realidad que muchas veces no es tal. Mirar el día como una oportunidad nos permitirá hacer algo distinto y esto solo ocurre cuando dejamos de compadecernos y agradecemos lo mucho que tenemos y lo afortunado que somos de poder apreciarlo.

 Lpl'10


*Ilustracion de M.Escher para la tapa de Invisible (1974)


sábado, 13 de febrero de 2010

Los caminos que se bifurcan

Amigos y seguidores, estoy ocupado en interminables burocracias al poner en marcha un proyecto propio con vistas a independizarme de un mercado laboral cada vez más complicado; la tentativa me ha mantenido más que distraído de mi cita con este querido espacio. Siempre me digo que no es excusa, que debo aprovechar las ingentes marejadas del día a día y transcribirlas aquí como es menester; acumulo ‘recortes’ para el Árbol de la Memoria sin encontrar tiempo para elaborar, o más que tiempo un estado personal apropiado para hacerlo. Los sueños que persigo y los que en la vigilia transito también deja su huella que hacen mis días más ricos. Pero a veces amalgamar todo esto se me antoja una titánica tarea, editar mi interior, y ahí queridos míos no hay tecnología que ayude.

En plena tarea del día me asaltó un recuerdo. Hace más de dieciséis años que uno de mis mejores amigos dejó estos pagos terrenales en los que todos seguimos luchando por encontrar el camino. Lo hecho de menos. En estos días que las circunstancias me llevaron a materializar un proyecto abandonado desde los lejanos años ochenta, algo que no pudo ser y hoy se me presenta posible, recuerdo con emocionada claridad aquellos días. La vida no siempre te da una segunda oportunidad.

Conocí a Raúl en un viaje a Iguazú, éramos colegas de profesión y coincidimos en Aeroparque (el aeropuerto doméstico de Buenos Aires); periodo de semana santa, alta temporada, vuelos llenos y overbooking en los hoteles, corría el año 1979 con resaca post-mundial 78 y la ‘plata dulce’ de aquel periodo dictatorial hacía que el negocio del turismo como tantos otros fueran boyantes hasta el punto que en destinos como Miami se acuñó el famoso ‘deme dos’, todo lo contrario de lo que ocurría en paralelo con las libertades que en aquel momento eran cercenadas sin piedad, a golpe de falcon verde y allanamientos nocturnos. En el fragor de las facturaciones de los vuelos especiales, Alicia, su compañera a quien yo conocía del sector de los viajes nos presentó. La empatía no acudió a aquel encuentro y después de varias peripecias que son anécdotas comunes a la organización de los viajes en grupo, terminamos brindando amistosamente en el Internacional de Iguazú; flamante y orgulloso por aquel entonces y hoy convertido en un Sheraton con excepcionales vistas a las cataratas.

En el vuelo de regreso, con el cansancio de los intensos cuatro días del pack clásico de temporada y de superar las hordas viajeras, a modo de catarsis nos surgió la idea de los caminos bifurcados, se nos ocurrió pensar que nuestro encuentro e incipiente amistad no eran más que una senda que nadie podría evitar se separara como dos líneas que no están exactamente paralelas. En aquellos años me comía el mundo y podía no haber entendido su reflexión, pero ya a mis veintitrés años había experimentado pérdidas profundas que habían dado vuelta mi pequeño mundo y pude asentir.

Meses más tarde, Raúl desaparecía chupado por la secreta en un viaje en subte (metro) de vuelta a casa, por ir leyendo El Lobo Estepario de Herman Hesse; durante una semana de búsqueda nadie supo nada de él, hasta que días más tarde, apareció liberado de milagro desde una comisaría de distrito que por aquellos tiempos eran los distribuidores de las cárceles clandestinas. Este fue el acicate para que dejara todo lo que estaba haciendo en Buenos Aires y proyectara irse a Miami al poco tiempo, y nuestros caminos de repente se bifurcaran.

Tendimos muchos puentes en las tardes de su casa de Medrano después del laburo, en las reuniones variopintas y los cocktails de turismo en los que intentábamos coincidir. Las charlas de apurada sobremesa en los almuerzos de la City Porteña donde bullía el ir y venir de las transacciones del mercado negro. Allí mezclábamos la situación de las diferentes divisas con sus luchas dialécticas con su jefe o nuestras cuitas con las respectivas mujeres. Pero siempre en todo ello, había una reflexión para aprender, para contrastar y pensar que a veces, uno no esta tan solo. Papas fritas a caballo y una Quilmes eran los compañeros ideales de los mediodías en las comidas rápidas de la calle Florida.

Nuestro proyecto era montarnos un agencia receptiva en Miami, pero mi situación de aquel entonces no me permitió dar el salto. Países y trayectoria vital mediante, nuestro contacto se fue perdiendo en el océano de los días, hasta aquel encuentro en los 90 en Orlando donde ya no eras vos y el mal consumía tus recuerdos.


Allá en tu cielo, donde estés, te comparto que los caminos aunque se separen, no son lineales y el paso del tiempo me reafirma en nuestra búsqueda; que después de treinta años de aquellos fallidos planes, ahora lo vuelva a intentar con la mujer que más amo, hace que los senderos que otrora confusos se perdieron, los vuelva a retomar para alguna vez brindar con vos por la esencia de la vida, por la verdadera amistad que perdura en forma de memoria después de tantos años.

LPL'10

sábado, 16 de enero de 2010

Palabras

Con Héctor, en los momentos de no hacer nada, en las tardes de siesta entre travesura y aventura allá en el lejano Longchamps de Buenos Aires, nos cuestionábamos una palabra que se nos antojara especial, aunque fuera la más trivial, y la repetíamos una y otra vez hasta que ésta perdía su sentido; también la deformábamos para cambiarle su significado. Así surgieron un montón de ellas que nos expresaban mejor, incluso insultos y picarescas que se presentaban ininteligibles para los que no estaban dentro del juego lo que hacía más deliciosa la complicidad, el poder de la amistad. Hoy que juzgo tan importante la comunicación y que están a mi alcance todas las acepciones del mundo en el idioma que sea, muchas veces me faltan las palabras para expresar el propósito. Busco en los innumerables blogs la sustancia del día de personas conocidas y de colegas virtuales a los que pongo rasgos según sus palabras convertidas en sentimientos, sensaciones, emociones.


Somos nosotros quienes damos sentido y valor a las palabras, somos nosotros que hoy nos estremecemos con la inmensidad de la tarea por la que estamos aquí. Y en los momentos que el 'exterior' nos abandona por la misma dinámica de la existencia que creamos como sociedad, el sentido de algunas se desvanece y de otras  cobran nitidez y conciencia. Así, hay palabras que están pero no se expresan y algunas producen culpa justamente por no haber sido pronunciadas. Otras corren veloces por los medios, se equivocan, cambian su forma para entrar en un cuadro de ciento cuarenta caracteres y dar una idea que me lleva a otras palabras que quizá sean un hallazgo o algo intrascendente. Muchas dan alivio y consuelo, y pocas como tesoros me abren la mente hacia nuevos horizontes y confines donde suceden otras cosas.

Viendo un programa de Eduard Punset donde entrevista a un psicólogo norteamericano sobre si somos más libres por tener más donde elegir... o más bien nos ahogamos en el océano de posibilidades que tenemos a nuestro alcance, me retrotrajo a este tema de las palabras y las elecciones, así recordé mi antiguo juego de la repetición, y efectivamente vivimos con tantas opciones que elegir pierde su sentido si no nos paramos ante el mar de posibilidades y reflexionamos honestamente acerca de nuestras reales necesidades. La sensación de velocidad, de que el tiempo no nos alcanza, que el año pasado fue ayer y recordamos pocos detalles de el, según explica este experto, se debe justamente al exceso desbordante de posibilidades y a nuestra propia insatisfacción respecto de nuestras elecciones. Pero nosotros mismo hemos creado estas necesidades, ¿porqué agobiarnos por ellas?!! Me pregunto...

Así que cuido mis palabras, pero no me vuelvo solemne por ello, aprendo a jugar con ellas sin que me importe que pierdan su sentido, de esta forma puedo equivocarme y escoger otras, decir te quiero y sentirlo, pedir perdón con reconocimiento, felicitar con verdadera satisfacción, describir con emoción, elegir con corazón. Héctor estaría de acuerdo, al menos aquel pibe pecoso y muy boca sucia que llenó mi preadolescencia de risas y travesuras, con el que inventamos palabras que aun hoy son las entradas indescifrables a mis múltiples sitios personales en la red, palabras que no están escritas en ningún libro, que no producen resultados en los buscadores y que solo están impresas en mi corazón. Héctor, allí donde estés, te abrazo con estas líneas que pretenden ser más que palabras en loa por aquellas que inventamos.

Lpl’10

"La vida no es una meta, busca un recorrido. La vida es un peregrinaje. Disfruta cada momento, porque cada momento es una meta en sí mismo."
Osho