domingo, 3 de agosto de 2008

Volar (1993)


Sé bastante de algunas cosas, se un poco de muchísimas, tal vez demasiadas cosas. Muchas de ellas las aprendí por y para los demás, sin ningún victimismo pero reconociendo lo que no fui en su momento (y creía que era).

Hace un tiempo me sentí frustrado, se me acabó aquella tapadera ambiental, el cambio se hizo conmigo, estaba en otro lugar y nada era lo que parecía, solo yo con mis bártulos mentales que vuelco de vez en cuando, unas veces más afortunadamente que otras.
¿Porqué este planteo repentino a la imperfección, insatisfacción?
Es que aminorando las vertiginosas proyecciones de tu cerebro, del mío en este caso, viendo la multitud de momentos en los que describes ondas desde la esencia misma del ser, y soy yo o tú por empatía, siento que es posible volar, que es posible construir el hoy sin fin.
Pero no me conformo y quiero ser más sabio, quiero ser más justo, y muchas veces siento que no lo logro.
Pero hay otras veces, pocas, pero las hay en que siento rozar la perfección imperfecta, que siento el placer de evolucionar y convertirme en otra cosa aun siendo yo. Es como la inexplicable creación de la naturaleza, bella, fuerte, presente en todo, palpable más allá de la muerte.

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